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Cerrada su exitosa trilogía criminal (“Pusher”, 1996, “Con las manos ensangrentadas”, 2004, y “Pusher III”, 2005), el cineasta danés Nicolas Winding Refn (“Drive”, 2011) dio un paso adelante con este impresionante drama carcelario de culto que cuenta la vida del célebre presidiario británico Michael Gordon Peterson (alias ‘Bronson’); con un extraño sentido del humor y mezclando el drama más brutal con ciertos códigos del cine de terror. Con un estilo narrativo que juega con el formato documental por medio de diversos puntos de vista, Winding Refn recorre la vida de ‘Bronson’ de una manera cruda y directa, mostrándonos a un Tom Hardy desbocado, hipervitaminado y totalmente entregado (contactó con el verdado ‘Bronson’ para preparar el papel) como impagable posibilitador de su implacable crítica social y política, a los centros penitenciarios y a la hipocresía general.

Famoso por pasar grandes cantidades de tiempo en aislamiento, Michael Gordon Peterson (apodado ‘Bronson’ por su promotor de boxeo), está 34 años en la cárcel, siendo el preso que más tiempo lleva en prisión sin haber sido acusado nunca de asesinato. El film nos muestra cómo Bronson (Tom Hardy) llegó a pasar sus días encerrado entre peleas con los guardias, reclusión y sedantes de caballo.

Winding Refn apoya su personal visión estética (heredera del cine criminal de los 70, con su violencia sin concesiones) y conceptual (su predilección por el lado menos habitual de los ‘tipos duros’, a menudo estereotipados) en la pasional y salvaje interpretación de un Tom Hardy cuya carrera crecía como la espuma. Y es que en “Bronson” ya podemos apreciar el gusto por la experimentación visual y la agresiva y estilizada reelaboración del cine de género que el director desarrollaría en su filmografía posterior (véanse las inclasificables “Sólo Dios perdona”, 2013, o “The Neon Demon”, 2016). Tal vez “Bronson” no sea un biopic al uso, que a veces desconcierte y parezca que va a ningún sitio, pero su originalidad (nada en el film es típico), calidad y visceralidad están fuera de toda duda.

 

– Para todos los que nunca obedecen normas de nadie.

– Imprescindible para entender como puede un ‘esteta’ danés aborda el cine social inglés.

 

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