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Tras más de 20 años como animador a sueldo en clásicos Disney (“Fantasía”, 1940, “Dumbo”, 1941, o “Bambi”, 1942) y en memorables cartoons para la Warner (“The Great Piggy Bank Robbery”, 1946) o la UPA (“Gerald McBoing-Boing”, 1950); Bill Melendez se convirtió en el máximo responsable de la traslación a imágenes en movimiento de las populares tiras cómicas de Charles M. Schulz (1950-2000). Tras el éxito de cortos televisivos como “La Navidad de Charlie Brown” (1965), Melendez adaptó a formato largometraje el humor irónico, el drama existencialista y el tierno costumbrismo de Charlie Brown, Snoopy y compañía. Así llegaron joyas del cine de animación como “Un niño llamado Charlie Brown” (1969) o “Snoopy, vuelve a casa”, un divertido y emotivo viaje musical a los orígenes del icónico perro donde Schultz profundiza en el sentimiento de pérdida; impregnando el film de una tristeza poco habitual en esta clase de productos.

Snoopy se embarca junto a su amigo Woodstock (en su primera aparición animada) en un viaje para encontrarse con Lila, una niña que se encuentra en el hospital. Mientras tanto Charlie Brown es incapaz de hacer su vida normal tras la marcha de su querido amigo perruno.

Charles M. Schultz se decantó por una banda sonora alejada de las jazzísticas composiciones de Vince Guaraldi (que había compuesto la música de todos los films anteriores); intentando acercarse más a las producciones Disney con canciones de los hermanos Sherman (que ya habían demostrado su categoría en obras maestras como “Mary Poppins”, 1964, o “El libro de la selva”, 1967). Esto, unido a un argumento (escrito por el propio Schultz, también productor), con situaciones un tanto amargas, que estiraba con ingenio una situación aparecida anteriormente en las tiras cómicas; provocó que el resultado se alejase un poco de las películas anteriores y que “Snoopy, vuelve a casa” fuese un tremendo fracaso en taquilla. No obstante, el film es uno de los grandes hitos de ‘Carlitos y sus amigos’, una pieza fundamental de la animación de los 60, inteligente, divertida y para todos los públicos.

 

– Para coleccionistas de las mejores adaptaciones de cómics al cine… de animación.

– Imprescindible para estudiosos de la psicología infantil… y adulta, claro.

 

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