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Con casi una década y cuarenta cartoons a sus espaldas, convertidos ya en fenómenos de masas, Tom y Jerry lograron su quinto Oscar (de siete) al mejor cortometraje animado (con “The Yankee Doodle Mouse”, 1943, “Mouse Trouble”, 1944, “Quiet Please!”, 1945, y “The Cat Concerto”, 1946, lo habían ganado durante cuatro años seguidos). Y es que la segunda aparición (tras “The Milky Waif”, 1946) del pequeño y carismático huérfano Nibbles funciona como potenciador de problemas en otro de los divertidísimos recitales de humor físico orquestados por los inseparables Hanna y Barbera; un ejercicio del mejor ‘slapstick’ que no tiene nada que envidiar a los grandes cómicos del cine mudo. Su estupendo diseño de fondos y personajes y su aún inspirada animación nos traslada a una suerte de mundo de gigantes (la mesa de la cena) donde los gags se van articulando a través de diversa parafernalia de Acción de Gracias (los colonos y sus hebillas, los indios y sus tipis, el pavo, la gelatina de arándanos, …); y donde el pequeño huérfano (que aparecería en 11 cortos más) puede desarrollar una vis cómica basada en el contraste entre su tierno aspecto, su reducido tamaño y una voracidad digna de un Tiranosaurio Rex que lo posibilita a tragarse objetos varias veces mayor que el.

La noche de Acción de Gracias, el ratón Jerry recibe la visita inesperada de un pequeño huérfano con una carta que le pide que lo alimente en una noche para la solidaridad como esa. Jerry lleva al pequeño Nibbles a darse un festín con la copiosa comida que ha preparado la criada (llamada Mammy Two Shoes, porque solo se le veían las piernas), pero Tom intentará poner fin a su incursión. Esto lleva a la historia a dividirse en dos partes diferenciadas: por un lado una primera parte de exploración en la que Jerry y Nibbles descubren como liliputienses enormes tartas, sopas u olivas; y después una segunda parte en la que se despliega su característico humor físico hiperbólico, en la que no faltan deformaciones imposibles, violencia extrema, armas puntiagudas y ciertos gags que bordean lo políticamente correcto. En 1957, se adaptó su aspecto visual al estilizado ‘look’ de la época y fue reestrenado como “Feedin’ the Kiddle”.

 

– Para amantes del más exagerado humor físico del cine mudo.
– Imprescindible para coleccionistas de los mejores cartoons de Tom & Jerry.

PARA VERLO: http://www.ebaumsworld.com/videos/tom-and-jerry-the-little-orphan-1948/82318451/

Puede consultar la lista completa en: # Los 100 mejores Cartoons de la historia

 

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