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El film que convirtió en una estrella al galán francés Alain Delon (ese mismo año también protagonizó “Rocco y sus hermanos”, de Luchino Visconti) es uno de los grandes hitos del thriller psicológico europeo; una perfecta traslación al medio cinematográfico del suspense existencial que destila el universo literario de Patricia Highsmith (“Extraños en un tren”, 1951, de Alfred Hitchcock, o “El amigo americano”, 1977, de Wim Wenders). El director galo René Clément (“Los malditos”, 1947, o “Juegos prohibidos”, 1952) alcanzó la cumbre de su carrera imprimendo a la película la frialdad calculadora y la personalidad siniestra de su protagonista; elaborando un ambiguo discurso moral sobre un retorcido (e inevitablemente alegórico) argumento casi de cine negro que parece comparar las costumbres y modos de las clases altas (hipocresía, hedonismo, crueldad, desapego de la realidad, …) con las de un psicópata arribista.

El joven Tom Ripley (Alain Delon) llega a Italia con la misión de convencer a un su adinerado amigo Philippe (Maurice Ronet) de que vuelva a los EE.UU. a trabajar en la empresa de su padre. Pero Tom comienza a disfrutar con la lujosa vida que Philippe lleva en Italia junto a su novia Marge (la futura cantante Marie Laforêt, en su debut oficial en el cine).

Además de su excelente guión, sus diversas lecturas y su acertada adaptación de los códigos del thriller estadounidense a los paisajes, las maneras y los temas del cine europeo; “A pleno sol” es un inspirado ejercicio plástico con el que el mítico director de fotografía Henri Decaë (“Ascensor para el cadalso”, 1948, o “Los 400 golpes”, 1959) demostró que no solo era un maestro del blanco y negro, haciendo que la perversión se nos muestre con el colorido y la luminosidad de las islas del mediterráneo. Por si fuera poco “A pleno sol” cuenta también con una inspirada partitura del gran Nino Rota, que ayuda a introducirnos en la creciente tensión de la trama, del costumbrismo de los pueblos de la costa a la vorágine de amoralidad y crimen que va invadiendo la película.

 

– Para conocer al talentoso y atractivo Alain Delon.

– Imprescindible para los amantes del cine negro europeo.

 

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