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El director de Parma Bernardo Bertolucci, reclutó a tres jóvenes actores (Eva Green, popular por “Casino Royale”, 2006, o “Sombras Tenebrosas”, 2012, se estrenaba en el cine) para trasladarlos al contexto histórico de sus primeras obras, el mayo francés de 1968, época de revoluciones estudiantiles, compromiso político y grandes ideales. Así, volvía Bertolucci por los fueros del erotismo más orgánico de “El último tango en París” (1972), del trasfondo y la reflexión política de “El Conformista” (1970) o de la juventud más exuberante y atrevida de “Antes de la revolución” (1964) o “Partner.” (1968). “Soñadores” es un lírico y libertario drama de iniciación con altas dosis de cinefília (ese recorrido por el Louvre sacado de “Banda aparte”, 1964, de Jean-Luc Godard) y, a la vez, un excelente retrato de una época en la que los clichés, las cadenas y las tradiciones parecían hechos para ser superados.

Matthew (Michael Pitt) es un joven estudiante de intercambio estadounidense que un día, en una manifestación, conoce a los hermanos Isabelle (Eva Green) y Theo (Louis Garrel). Compartiendo su afición por el cine, los hermanos invitan a Matthew a su casa, donde este descubrirá que tienen una extraña relación de dependencia.

Las conversaciones sobre arte, política y sociedad funcionan como instrumento de interpretación psicológica de los personajes y como nexo de unión entre la revolucionaria sociedad de finales de los 60 y la sinécdoque que representan el trío protagonista, en su microcosmos de su piso parisino. Bertolucci reflexiona sobre la relación entre la contracultura y la juventud (ya sea física o mental), las diferencias culturales (entre EE.UU. y Europa) y el papel de la sexualidad como herramienta de liberación moral y cultural; combinando con pericia lo visual y lo conceptual. Su estupenda banda sonora (en la que encontramos de Jimi Hendrix, The Grateful Dead o The Doors a Charles Trenet, Edith Piaf o Françoise Hardy) y ese juego de referencias a películas la eleva el interés de esta oda al arte cinematográfico, a los ideales y a la juventud.

 

– Para jóvenes historiadores que quieran echar un vistazo al pasado reciente.

– Imprescindible para no perderse la que es, muy probablemente la última gran película de Bertolucci.

 

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