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Estrenada pocos meses antes de que el director anunciase que tenía SIDA, “Caravaggio” es una de las obras más logradas del siempre experimental y complejo Derek Jarman (“Jubilee”, 1978, “The Last of England”, 1987, o “Blue”, 1993) desde que comenzase su carrera a principios de los 70 con cortometrajes entre la poesía filmada y el estudio estético. Como en algunas de sus mejores obras (“Eduardo II”, 1991, o “Wittgenstein”, 1993), ya sea adaptando a clásicos literarios o revisionando la historia británica; Jarman extrae de la cultura del pasado los elementos acordes a su inconformista y transgresiva moral punk y a su postmoderno sentido de la narración cinematográfica (no obstante fue un reputado director de videos musicales para The Smiths o Pet Shop Boys). Así consigue un film atípico y difícil que puede ser visto como una biografía del propio Jarman y a la vez como una galería de arte en sí misma.

En su lecho de muerte Caravaggio (Nigel Terry) recuerda su juventud (interpretado por Dexter Fletcher); cuando dejó su pueblo para comenzar su carrera de pintor en la ciudad de Milán. Pronto su prestigio crece, gracias a sus relaciones con la iglesia, y con el los problemas.

Jarman vuelve a adentrarse en el mundo del arte como medio para desarrollar sus obsesiones habituales (el activismo por los derechos de los homosexuales, la vida como leit-motiv artístico, la reflexión existencialista, …) con esta pictórica biografía de Caravaggio en la que el director recurre a la teatralidad, el esteticismo y una serie de anacronismos para crear en el espectador una mezcla de extrañeza y acercamiento mientras observa distintos episodios de la vida del pintor compuestos por vistosas composiciones visuales sacadas de cuadros del autor. Rodada con un presupuesto escaso, un magnífico reparto (Tilda Swinton, Sean Bean, Nigel Davenport, …) y maneras de puro cine de arte y ensayo; tal vez “Caravaggio” no sea un film adecuado para los fundamentalistas de los claroscuros del pintor barroco, pero si para los que busquen un insobornable discurso autoral que establece conexiones entre el cine y las otras artes.

 

– Para cualquier amante de la pintura y del arte cinematográfico.

– Imprescindible para interesados en el cine experimental de los 80.

 

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