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El realizador y guionista (y ocasional productor) Sergio Corbucci empezó dirigiendo a principios de los 60 comedias al servicio del humorista Totò; fue responsable de algunas de las películas más populares de Bud Spencer & Terence Hill (“Par-Impar”, 1978, o “Quien tiene un amigo, tiene un tesoro”, 1981); y además nos dio algunos de los spaghetti western más icónicos de la época dorada del género (“Django”, 1966, o “El gran silencio”, 1968). Y esta entretenida mezcla de comedia y acción, rodada en Almería, Cuenca y Madrid, con parte de financiación estadounidense (el spaghetti western comenzaba a ser un género popular más allá del Atlántico), es una de sus mejores obras. Un cínico antihéroe que se vende al mejor postor y un cruel villano tan duro como psicópata, su ritmo envidiable e ironía sangrante y algunas escenas memorables (como la de la plaza de toros) aseguran casi dos horas de disfrute.

Cerca de la frontera con México, un pistolero a sueldo conocido como ‘el polaco’ (Franco Nero) trabaja para los hermanos García, defendiendo una mina de plata de la que son propietarios. Pero pronto será tentado por sus enemigos para que los adiestre en el combate.

“Salario para matar” pertenece a un sub-subgénero llamado ‘Zapata Western’, ambientado en la Revolución Mexicana (lo que enfatiza su carácter político) y, como es habitual en el spaghetti western, el argumento no es excesivamente original (más bien un collage de tópicos del cine clásico del oeste), pero su carismática estética, su violento lirismo y su desacomplejada concepción de los personajes y las situaciones, la convierten en una parada indispensable en la historia del western. Lo cierto es que da gusto ver lo que se podía hacer con un presupuesto mínimo, un rodaje modesto y mucha profesionalidad y ganas de dar al espectador lo que quiere. Además Ennio Morricone es co-autor de la banda sonora (sus temas han sido reutilizados por Tarantino) y tenemos a un atractivo plantel de actores españoles (Álvaro de Luna, José Riesgo o Eduardo Fajardo), italianos o estadounidenses (Tony Musante o Jack Palance).

 

– Para amantes de la acción y el humor más irónico.

– Imprescindible para coleccionistas de joyas del Spaghetti Western.

 

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