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Paradójicamente la gran debacle comercial que terminaría por hundir la carrera de Jacques Tati (“Día de fiesta”, 1949, “Las vacaciones de M. Hulot”, 1953) es también su gran obra maestra; una ambiciosa coreografía (Tati construyó un inmenso set, lo que elevó el presupuesto de manera incontrolada) de casi dos horas a base de gags visuales (los diálogos tiene poco sentido en esta nueva reinvención del humor mudo clásico) y conceptuales que convierten en épico lo cotidiano. La arquitectura y el humor físico se entremezclan en esta crítica a la vacuidad de la modernidad, en este paseo por la tecnocracia de las formas y los modales hecha escenario; enmarcado en un París rectilíneo y acristalado donde sus iconos (como la Torre Eiffel) solo tienen cabida como reflejos lejanos. Como ya había hecho en “Mi tío” (1958), Tati reflexiona sobre la superficialidad del mundo moderno, mostrándonos con ironía como las nuevas tecnologías y la frialdad de ese París futurista son tan prescindibles como fuente de problemas.

“Playtime” sigue los pasos de M. Hulot y de un grupo de turistas estadounidenses a través de seis escenarios diferentes (desde un laberinto de oficinas a un desastroso restaurante ultramoderno) durante un día entero.

La introducción del patoso Monsieur Hulot en un entorno que poco tiene que ver con su carácter despreocupado y bienintencionado (y que no parece creado para ser habitado por seres humanos, sino por robots), da lugar a toda una serie de situaciones divertidas. Y es que los impredecibles movimientos de Hulot contrastan con las líneas rectas (y la fotografía a base de tonos grises, azules y metálicos) predominantes en el entorno (todo el film es una lucha entre curvas, que representan lo humano, y rectas) de esta obra maestra de la utilización del espacio. Pero además “Playtime” es un impresionante ejercicio de maestría cinematográfica, con un elaborado trabajo de encuadres, planos y movimientos de cámara en el que los primeros planos brillan por su ausencia, intensificando la sensación de estar presenciando una suerte de ballet urbano.

 

– Para admiradores de los grandes genios del humor mudo.

– Imprescindible para acercarse a una personalidad tan genial como poco prolífica como la de Jacques Tati.

 

FOTO DE RODAJE

Jacques Tati dirigiendo “Playtime”.

 

BANDA SONORA

Francis Lemarque, ‘L’opéra des jours heureux’: https://www.youtube.com/watch?v=p7vygzuD7uE.

 

ART WORK

Vincent Mahé – ‘Playtime’

 

FRASES DE CINE

 

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