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Con poco más de 20 años, cuando aún eran estudiantes de cine, Jared Hess y Jon Heder crearon el corto “Peluca” (2003), cuyo personaje principial sería la base de “Napoleón Dynamite”. Así, el más friki de los directores actuales (prueba de ello es otro hito incomprendido del frikismo: “Gentlemen Broncos”, 2009) debutó en el cine con esta inclasificable comedia cargada de humor surrealista, referencias a la cultura popular más descerebrada y ‘ternura loser’. “Napoleon Dynamite” es una amarga comedia sobre la América profunda, la dificultad de entrar en la edad adulta, la antisocialidad y la cultura popular como válvula de escape de la hipocresía y la hostilidad de la sociedad; una comedia entrañable y divertida que se ha convertido en un icono cultural ‘nerd’, dando lugar a una serie de animación y numeroso merchandising.

Napoleon Dynamite (perfecto Jon Heder) es un adolescente, absorto en su propio mundo de criaturas fantásticas y ninjas, que vive con su abuela y su hermano mayor (Aaron Ruell) en un pequeño pueblo de Idaho. Cuando su abuela tiene un accidente, su Tio Rico (Jon Gries), un perdedor atascado en sus años de instituto, llegará para cuidar de los ‘chicos’.

Vuelta de tuerca a la comedia adolescente de instituto transformada en feroz crítica social repleta de personajes bizarros, bordeando la estupidez extrema, y situaciones humillantes y patéticas; todo rodado dentro de los cánones del cine más independiente, con una colorista fotografía y una banda sonora vitalista y referencial que lo situaron como uno de los más destacados films de culto del siglo XXI. A pesar de están ambientada en 2004, Hess (cuya realización a base de planos largos y fijos profundiza en el hastío de vivir en medio de ninguna parte) llena el film de referencias a los años 80 y 90, que convierten el film más en un retrato emocional de la infancia y juventud del realizador que una mirada realista al universo adolescente contemporáneo. Extenso catálogo de excentricidades geeks, freaks, nerds o losers introducido por una genial secuencia de títulos (¿alguien da más?).

 

– Para cualquiera que se haya sentido despreciado alguna vez por ser diferente.

– Imprescindible para comprender el nuevo rumbo del cine independiente americano.

 

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