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Tras “Solaris” (1972), el prestigioso director ruso Andrei Tarkovsky (“Andrei Rublev”, 1966, “El espejo”, 1975, o “Sacrificio”, 1986) volvió a utilizar la ciencia-ficción (esta vez post-apocalíptica) para hablarnos de filosofía y poesía, de metafísica, arte y vida. Con una estética que poco tiene que ver con lo futurista y un acertado sentido del lirismo visual, Tarkovsky crea un film denso y brillante repleto de simbolismos y metáforas metacinematográficas (habitual del cine soviético) ambientado en un mundo áspero y enrarecido que puede ser el interior de cualquiera de nosotros. Tarkovsky intenta configurar la condición humana a base de recuerdos, deseos, sueños y miedos; utilizando la ciencia-ficción (o particularmente la zona prohibida del film) como catalizador de todas esas experiencias y emociones para lograr un retrato psicológico lo más complejo y amplio posible.

Los stalkers son guías furtivos que llevaban a gente a través de ‘La Zona’, un lugar donde hace tiempo cayó un meteorito dejándolo todo desolado. Un stalker (Aleksandr Kaydanovskiy) ayudará a un escritor y a un profesor a encontrar, en las profundidades de ‘La Zona’ una habitación donde se dice que se te concede cualquier cosa que desees.

Casi tres horas de largos y minuciosos planos contemplativos, su enigmática atmósfera, diálogos existenciales y experimentación formal y narrativa, convierten esta obra maestra en una elección difícil para el espectador no dispuesto a dejarse llevar por el complejo discurso de Tarkovsky. Y es que “Stalker” es una parábola filosófica (los poemas y fragmentos de la Biblia, intensifican su tono lírico/místico) que además rebosa del talento en la puesta en escena de Tarkovsky, la fuerza y el simbolismo de sus imágenes, planos, encuadres y movimientos de cámara; un viaje a la mente humana representado en el periplo a una zona tan peligrosa como anhelada (ese tortuoso camino de autoconocimiento hacia lo desconocido). “Stalker” es una auténtica obra de arte, arraigada a la cultura soviética, pero cuyas ramificaciones existenciales se extienden universalmente.

 

– Para los que ya sepan a lo que se enfrentan.

– Imprescindible para estudiosos del cine aplicado al discurso filosófico.

 

FOTO DE RODAJE

Andrei Tarkovsky con la cámara sobre Aleksandr Kaydanovskiy en el set de “Stalker”.

 

BANDA SONORA

Eduard Artemev, ‘Meditation’: https://www.youtube.com/watch?v=pP1QXKbhqr4.

 

ART WORK

Zotho Lhun – ‘Stalker’

 

FRASES DE CINE

 

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