CINEBLOG.NET

 

El crecimiento de los elementos surrealistas en el cine de David Lynch (con ese digno oasis que supuso “Una historia verdadera”, 1999) aumentó a pasos agigantados desde “Twin Peaks: fuego, camina conmigo” (1992), pasando por “Carretera perdida” (1997) y “Mullholand Drive” (2001) hasta esta incoherente sucesión de sugerentes imágenes que van tejiendo una serie de ideas abstractas y profundas a través de un finísimo hilo argumental (lo que paradojicamente remite a su primer largometraje: la perturbadora “Cabeza Borradora”, 1977) que se inscribe en el fractal subgénero de ‘cine dentro del cine’. “Inland Empire” es enfermizo y arriesgado cine experimental, técnica (fue su primer film grabado enteramente en digital), narrativa y conceptualmente (el film está repleto de autorreferencias y ‘guiños metalynchlianos’); una obra maestra postmoderna del cine de arte y ensayo que pone a prueba la sensibilidad e inteligencia del espectador.

Esta personal mirada introspectiva de David Lynch parece seguir la historia de la actriz Nikki Grace (Laura Dern), la cual va a rodar una película con Devon Berk (Justin Theroux). El director de la película es Kingley Stewart (Jeremy Irons), que confiesa a sus actores que el film está basado en un ‘cuento maldito’ que ya se ha intentado adaptar al cine con cruentas consecuencias. Nikki comenzará a perderse en este juego de espejos cinematográficos, entre su vida, su papel y el propio ejercicio de estilo de Lynch.

Rodada durante dos años y medio, con casi tres horas de duración y sin guión previo (las escenas las iba improvisando cada día); el director estadounidense (que también se ocupó de la fotografía o el montaje) consiguió financiación en Europa (es mayormente una coproducción franco-polaca) además de convencer a algunos amigos a participar por poco dinero (Grace Zabriskie, Harry Dean Stanton, Diane Ladd, William H. Macy o Mary Steenburgen), para rodar su más hermético y difícil largometraje hasta la fecha. Una ecléptica banda sonora con temas que van desde Penderecki a Beck, pasando Nina Simone o Dave Brubeck.

 

– Para espectadores que sepan lo que van a ver o esté preparados para cualquier cosa.

– Imprescindible para comprender la evolución circular del cine de David Lynch.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies