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Nick Castle (“Más allá de la realidad” 1986, o “Daniel el travieso”, 1993), co-guionista de “1997: Rescate en Nueva York” (James Carpenter, 1981) se ponía por segunda vez tras las cámaras para dirigir esta irregular pero entrañable historia familiar de aventuras y ciencia-ficción repleta de batallas espaciales, extraños alienígenas y comedia romántica adolescente. “Starfighter: La aventura comienza” es uno de esos productos de culto de los 80 que explotaba los sueños más recurrentes de esa juventud enganchada a las máquinas recreativas y a ‘Star Wars’. Con unos loables efectos especiales (pionera en el uso de efectos digitales, también cuenta con un buen trabajo de maquillaje, maquetas y otros efectos tradicionales) y siguiendo los cánones que Spielberg y Lucas habían establecido para el cine de entretenimiento de los 80, “Starfighter” nos cuenta un viaje iniciático de superación de obstáculos que marcó a toda una generación que imaginaba como sería si sus video-juegos preferidos fuesen reales.

Alex Rogan (Lance Guest) es un joven que vive en un parque de caravanas soñando con ir a la universidad y ver mundo. Es un excelente jugador de un videojuego que hay en el parque; y una noche, tras conseguir pasarse el juego, recibe la visita de un hombre que lo invita a emprender un viaje que nunca habría imaginado.

El film también es una aventura iniciática, de paso de la adolescencia a la edad adulta, en este caso con un periplo espacial de por medio que enseñará al protagonista a apreciar el universo en su conjunto y a fomentar valores como el compañerismo y la solidaridad. Y aunque el interés por su estupenda premisa se diluye un poco conforme avanza el metraje, con ayuda de la nostalgia ochentera y amor por la ciencia-ficción menos pretenciosa es fácil disfrutar con esta pequeña joya del género. “Starfighter” asimilaba un tanto ingenuamente muchos de los códigos argumentales y temáticos del cine comercial de los 80 (desde esa familia disfuncional que vive en un parque de caravanas, muy Spielberg, a su romance típico de las comedias de instituto.

 

– Para nostálgicos del cine de ciencia-ficción de los 80 (o para simples curiosos).

– Imprescindible para coleccionistas de cine de culto adolescente.

 

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