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Los presupuestos escasos y las pocas exigencias de los productores hicieron que muchos guionistas, asistentes o incluso directores de fotografía se convirtieran en autores cinematográficos (que dirigiesen y escribiesen sus películas). Así es como Tonino Valerii acabó siendo uno de los directores icónicos del spaghetti western, con películas como “La muerte de un presidente” (1969), “Mi nombre es Ninguno” (1973) o “El día de la ira”, algo más que otro de esos carismáticos eurowesterns rodados en el desierto de Tabernas. Dentro de todos los cánones estéticos y visuales del spaghetti western, Valerii desarrolla una historia que a pesar de perder credibilidad en su segunda parte sabe mezclar con habilidad los intereses comerciales, las carencias económicas y la verosimilitud psicológica y social. “El día de la ira” tiene una buena historia basada en diferentes clichés argumentales (el aprendiz y el maestro, la búsqueda de venganza, relato de iniciación, …), ambigüedad moral, violencia, ingeniosas armas de fuego, pueblos polvorientos y referencias a leyendas del antiguo oeste.

El joven Scott (Giuliano Gemma), aprenderá el oficio de pistolero de Frank Talby (Lee Van Cleef); el cual tiene que saldar cuentas en el pueblo de Scott.

Convertido ya en el actor más popular del género, Lee Van Cleef (tras la trilogía de Sergio Leone o clásicos como “El halcón y la presa”, 1966) vuelve a convertirse en una de las grandes bazas de la película. Además tenemos su interesante trama, un ritmo ágil, acción y aventuras, los originales títulos de crédito de Iginio Lardani o la intensa banda sonora de Riz Ortolani (muy recurrida por Quentin Tarantino); no obstante también contiene muchas de las taras asociedad a un género que nació como explotación comercial de bajo presupuesto y pocas pretensiones autorales. En otros aspectos Valerii (antiguo asistente de producción de Sergio Leone) parece intentar acercarse al western americano, dando poca importancia al humor (que comenzaba a dominar el género) y haciendo más sutil la amoralidad habitual de las historias del spaghetti western.

 

– Para interesados en cualquier aficionado al cine del oeste.

– Imprescindible para coleccionistas de hitos del spaghetti western.

 

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