CINEBLOG.NET

 

Tras “Tener y no tener” (1944) y “El sueño eterno” (1946), tercero de los cuatro films (el último fue “Cayo Largo”, 1948) que protagonizaron la mítica pareja (delante y detrás de la cámara) compuesta por Humphrey Bogart, el actor mejor pagado y la época, y Lauren Bacall. “La senda tenebrosa” es un auténtico clásico de la época dorada del cine negro; un icono del género vertebrado por un argumento arquetípico (y bastante inverosímil) que en manos del director Delmer Daves (“Flecha rota”, 1950, “El tren de las 3:10”, 1957, o “El árbol del ahorcado”, 1959) y gracias a la carismática presencia de Bogart y Bacall (y una genial Agnes Moorehead como la villana de la función), fundamenta una serie de secuencias míticas (la operación, la huida por las escaleras de incendios, …) que han pasado a la historia del cine.

Tras ser encarcelado injustamente por el asesinato de su mujer, Vincent Parry (Humphrey Bogart) huye y emprende la búsqueda del verdadero asesino. Irene Jansen (Lauren Bacall), cuyo padre también fue encerrado por error, lo ayudará.

Crimen, romance y suspense se aúnan en esta emblemática obra, que utiliza clichés del cine negro como el falso culpable, el preso huido, la femme fatale o la venganza para contarnos por enésima vez la historia de un perdedor con mala suerte en busca de alguna clase de redención. Sin duda el guión debería haber recibido más atención por parte de Delmer Daves, pero esto también entronca con los farragosos y casi surrealistas argumentos de las grandes obras maestras del cine negro. Además tenemos la fotografía en blanco y negro de Sidney Hickox, que no se limita a los cánones habituales del cine negro, experimentando más allá del expresionismo de otros productos similares; su poderosa e ingeniosa puesta en escena (como la decisión de no mostrarnos la cara del protagonista durante gran parte del metraje); un inteligente uso de la cámara subjetiva; San Francisco como impagable e influyente escenario de thriller criminal; o la banda sonora del gran Franz Waxman (oscarizado poco después por “El crepúsculo de los dioses”, 1950).

 

– Para mitómanos del Hollywood clásico.

– Imprescindible para coleccionistas de hitos del cine negro.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies