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Rodada justo antes de obras maestras como “Vértigo” (1958), “Con la muerte en los talones” (1959) o “Psicosis” (1960), “Falso culpable” es un de los filmes menos conocidos de la dilatada carrera de Alfred Hitchcock. En ella Hitchcock abandonaba sus característicos ejercicios de suspense para abordar uno de sus motivos narrativos preferidos (el del falso culpable) desde un dramático punto de vista emparentado con el cine negro. “Falso culpable” es un docudrama criminal que se beneficia de la magistral técnica del director inglés, su capacidad para crear atmósferas (en este caso la intriga es sustituida casi totalmente por la angustia y la impotencia) y precisión narrativa. Hitchcock se sale de su zona de confort (una muestra más de sus ambiciones experimentales) y logra un film sobresaliente, una desoladora pesadilla kafkiana en el seno de la idealizada América de los 50.

Manny Balestrero (Henry Fonda) es un honrado músico neoyorquino al que un día identifican como responsable de un robo en una agencia de seguros. Esto cambiará su vida y la de su familia para siempre.

En una década en la que compañeros, vecinos y familiares se denunciaban ante el Comité de Actividades Antiamericanas, Hitchcock nos decía que cualquiera puede ser víctima de un error que cambie nuestra vida para siempre. Además, el mismísimo Alfred Hitchcock nos dice al principio de la película que esta está basada en una historia real; lo que hace que el director se preocupe mucho más por el realismo que en sus obras más populares. Incluso está rodada mayormente en la ciudad de Nueva York, en los lugares en que sucedieron los hechos solo un lustro atrás. En esta obra atrevida y diferente Hitchcock también prescinde de su típico humor negro y sus ironías sangrantes, intensificando la claustrofobia de esta amarga reflexión sobre la justicia. Bernard Herrmann compone una banda sonora cálidamente dramática, salpicada de jazz, que acompaña a la interpretación del gran Henry Fonda y a la impecable fotografía en blanco y negro de Robert Burks (con influencias del expresionismo).

 

– Para amantes del cine criminal más realista.

– Imprescindible para los que piensen que todo el cine de Hitchcock es igual.

 

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