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Con sus tres primeras películas como director (“Extraño vínculo de sangre”, 1991, “Cruzando la oscuridad”, 1995, y “El juramento”, 2001), Sean Penn había demostrado que sabía moverse tras las cámaras gracias a unas historias entre el drama perturbador y el cine negro más sórdido. Con “Hacia rutas salvajes” se desmarcó con un excelente film de aventuras ecologistas y descubrimiento personal, basado en una historia real, planteado como una compleja declaración de intenciones. Aunque siempre habrá gente que la vea como una ingenua película entre el hippismo y la izquierda estadounidense actual, lo cierto es que “Hacia rutas salvajes” es una estimulante y entretenida reflexión sobre la artificialidad y el materialismo de la sociedad moderna, sobre las tendencias liberales y la libertad en sí misma.

A comienzos de los 90 el joven Christopher McCandless (Emile Hirsch) deja su trabajo, sus pertenencias materiales y el mundo en el que vive para irse a Alaska a entrar en contacto con la Naturaleza. En su camino irá encontrando gente que le dará importantes lecciones sobre la condición humana.

Bien interpretada (a un estupendo Emile Hirsch se une un apreciable elenco de secundarios de lujo) y con una luminosa fotografía de Eric Gautier que tiene en los bellos paisajes de la costa oeste de EE.UU. un cómplice perfecto; “Hacia rutas salvajes” mezcla con habilidad el cine de supervivencia en la naturaleza y su condición de ‘road movie’ con un discurso que explora la búsqueda del sentido de la vida a través del retrato psicológico de un protagonista que simboliza la ruptura con las alienantes cadenas del autoproclamado ‘mundo civilizado’ de una manera nada convencional. Y es que el Christopher McCandless interpretado por Emile Hirsch no es un héroe, ni un modelo de conducta, puede ser inconsciente e incluso egoísta, ni siquiera parece ser suficientemente maduro y sus decisiones son cuanto menos discutibles; pero representa perfectamente esa impulsividad idealista de cuando tienes 20 años. Eddie Veder compuso la banda sonora, con la premiada canción ‘Guaranteed’ al frente.

 

– Para los que esté hartos del mundanal ruido de la civilización.

– Imprescindible para los que aprecien el cine idealista hecho con el corazón.

 

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