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Los personajes más populares de la productora inglesa especializada en ‘stop motion’ Aardman (que ya habían debutado en el largo con “Chicken Run: Evasión en la granja”, 2000), Wallace y su perro Gromit (protagonistas de cuatro excelentes cortos), saltaron al largometraje con esta pieza de artesanía animada llena de referencias cinéfilas, aventuras, humor, terror, misterio y acción. El ganador de 3 Oscars (4 si contamos el obtenido por este film) Nick Park, uno de los fundadores de la Aardman, se puso al frente de esta impecable demostración de que el cine de animación puede tener calidad narrativa y temática sin olvidar el entretenimiento. Con una cuidada puesta en escena, una minuciosa ambientación y unos excelentes personajes que parecen salidos de una comedia negra de la Ealing, “Wallance & Gromit: La maldición de las verduras” hará las delicias de los puristas de la técnica, los que necesitan un argumento sólido y bien planteado y de los que solo quieren pasar un buen rato.

Wallace es un inventor que está aprovechando que se acerca la Competición Anual de Vegetales Gigantes para triunfar, junto a su perro Gromit, con un negocio de eliminación de conejos. Cuando el espacio de que disponen comienza a ser insuficiente, Wallace decide lavar el cerebro de los conejos, para que no se coman los vegetales de los huertos.

Entretenimiento de primera para toda la familia que no toma por tontos a los niños ni idiotiza a los adultos. Y es que los talentosos animadores de la Aarman imprimen a sus personajes, por medio de sus gestos y movimientos, una expresividad y un carisma que remite a las grandes leyendas de la comedia muda; además de confeccionar un argumento que es puro homenaje al cine de género. Como toda buena comedia de enredo (impregnada de una excéntrica originalidad) que se precie, “La maldición de las verduras” tiene un divertidísimo plantel de secundarios; y una atmósfera verdaderamente lograda que traslada al espectador a esa reinterpretada campiña inglesa, que parece anclada en los años 50. Tal vez la coproducción de la Dreamworks atenue un poco la rara acidez de los cortos, pero sin duda es una gran manera de pasar hora y media.

 

– Para buscadores de la mejor animación con plastilina.

– Imprescindible para saber como se las gastan los ingleses a la hora de mezclar géneros.

 

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