CINEBLOG.NET

 

La pareja formada por el director Vittorio de Sica y el guionista Cesare Zavattini crearon a finales de los 40 y principios de los 50 (incluso en los 60 gracias a excelentes films como “Dos mujeres”, 1960) algunas de las grandes obras maestras del Neorrealismo: “El limpiabotas” (1946), “Ladrón de bicicletas” (1948) o “Milagro en Milán” (1951). “Umberto D.” fue otra soberbia muestra de ese drama humano, de ese emocionante realismo (plasmado en una puesta en escena austera, directa y tan poética como desoladora) que servía de análisis comprometido y crítica de la sociedad italiana del momento, así como de las paradojas y crueldades del ser humano en general. Y es que también es un estudio psicológico con la dignidad como eje, tal vez lo único que podemos permitirnos mantener en situaciones de miseria y penalidades.

Zavatttini creó uno de los personajes más entrañables de la historia del cine con Umberto Domenico Ferrari (Carlo Battisti), un jubilado que intenta sobrevivir con una pensión ínfima. Tras asistir a una manifestación de pensionistas, la propietaria de la habitación donde vive le dice que si no paga lo que debe lo echará a la calle. La relación del anciano con la joven María (Maria Pia Casilio) sirve para poner el punto optimista a esta trágica historia sobre como la sociedad se deshace de las personas mayores cuando ya no sirven para trabajar.

“Umberto D.” fue la más oscura de las películas de De Sica, y al coincidir con una época en la que los espectadores parecían empezar a olvidar los desastres de la guerra y buscaban en los cines la evasión fácil, se convirtió en un fracaso de taquilla, además de no tener la repercusión de otros iconos del Neorrealismo como “Ladrón de Bicicletas” (1948), por ejemplo. No obstante además de ser un auténtico hito de la honestidad cinematográfica y otros rasgos como la pureza y la simplicidad relacionados con las vanguardias de la posguerra europea; “Umberto D.” también es un ejercicio de exploración personal (el personaje protagonista está inspirado en el padre de de Sica, con el que mantenía una relación un tanto difícil).

 

– Para los que odien los films lacrimógenos gratuitos, pero adoren los que te hacen llorar con razón.

– Imprescindible para entender el cine como arma de protesta social.

 

RODAJE

Vittorio de Sica con el perro Flike en el set de “Umberto D”.

 

FOTOGRAMA

Fotograma de ‘Umberto D’.

 

ART WORK

Poster argentino de ‘Umberto D’

 

FRASES DE CINE

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies