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“El político” es un excelente drama con trasfondo político, implacablemente crítico, trufado de elementos de cine negro (alcohol, intrigas, engaño, tragedia, corrupción, …), donde las flaquezas del hombre vuelven a ser causa de perdición y degradación moral. Como director, guionista y productor, Robert Rossen (“Cuerpo y alma”, 1947, “El buscavidas”, 1961, o “Lilith”, 1964) supo trasladar el espíritu de la novela con la que Robert Penn Warren logró el premio Pulitzer; trascendiendo el mero drama político para ahondar en conceptos tan diversos como la corrupción moral, el destino y las relaciones edípicas. A pesar de estar producida por un gran estudio (Columbia Pictures) y haber logrado, entre otros, el Oscar a la mejor película; “El político” es auténtico cine de autor, precursora de una manera de hacer cine que aún no se había emancipado de la industria comercial en forma de ‘cine independiente’.

El film relata el ascenso político de Willie Stark (Broderick Crawford, que logró el Oscar al mejor actor por un rol que John Wayne rechazó por considerarlo antipatriótico), un hombre honrado dispuesto a ayudar a la gente que logra llegar a gobernador. Aunque por el camino deja atrás todos sus principios.

Tal vez hoy día se hagan films más mordaces, radicales y controvertidos, pero el mensaje de “El político” (con respecto a la debilidad de los ideales, los intereses económicos o a los medio de comunicación) sigue teniendo la misma vigencia que a finales de los 40; con sus estupendos diálogos (esos maliciosos discursos), sus grandes interpretaciones y su ambientación realista (gran trabajo de iluminación del multioscarizado Burnett Guffey). Y es que aún contando con un impecable equipo de grandes artistas y técnicos de la industria, en “El político” se abordan temas que no solían interesar en el cine de Hollywood, de una manera eminentemente crítica y pesimista; reflejando estética y conceptualmente las constantes del cine de Robert Rossen (el cual fue investigado por el Comité de Actividades Antiamericanas por introducir elementos izquierdistas en sus guiones).

 

– Para coleccionistas de los grandes hitos del cine político.

– Imprescindible para interesados en la génesis del cine independiente.

 

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