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La costumbre casi obsesiva de Woody Allen por estrenar una película al año a menudo deja en la oscuridad buenas películas como “Broadway Danny Rose”, la cual apareció entre una de sus más prestigiosas obras (“Zelig”, 1983) y uno de sus grandes éxitos de taquilla (“La rosa púrpura del Cairo”, 1985). Una de estas infravaloradas películas es una excelente y divertidísima comedia en la que el director neoyorquino se desmadró, tras films más ‘clásicos’ (“Recuerdos”, 1980, o “La comedia sexual de una noche de verano”, 1982), consiguiendo una irresistible comedia con el ‘sello Allen’ cargada de tronchantes secundarios, persecuciones y diálogos geniales. “Broadway Danny Rose” es un ejemplo perfecto de como Woody Allen combinaba su inteligente, y a veces entrañable discurso temático, con la exploración de los estilos visuales (mirándose con ironía y cinefília en el cine clásico).

El film está narrado por unos representantes de artistas reunidos en un bar. Cuentan la historia de Danny Rose (Woody Allen), un representante de artistas desastrosos que una vez se metió en lío con la mafia debido a que una vieja gloria de la canción (Nick Apollo Forte) se lía con la novia de un gangster (Mia Farrow).

En un nostálgico blanco y negro vemos desfilar a un bailarín de claqué con una sola pierna, un malabarista manco o un xilofonista ciego; algunos de los artistas que representa el entrañable Danny Rose, y por medio de los cuales Allen se ríe de sus años de comediante con su habitual sentido del humor sarcástico cargado de referencias culturales seudo-intelectuales. También explora las conexiones entre el mundo del espectáculo y el crimen organizado (volvería al tema en “Balas sobre Broadway”, 1994), con cariño e ingenio. Buenas interpretaciones, gran trabajo de dirección, un guión a la altura, la inspirada fotografia de Gordon Willis (que ya había explorado el blanco y negro con Allen en “Manhattan”, 1979, o “Recuerdos”, 1980, o “Zelig“, 1983) y uno de los personajes más icónicos del director neoyorquino; poco más se puede pedir a una película.

 

– Para los muchos amantes del cine cómico de Woody Allen.

– Imprescindible para buscadores de joyas escondidas en las filmografías de grandes directores.

 

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