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Tras ser jefe de producción, montador o asistente de dirección, el mítico Howard Haws (“La fiera de mi niña”, 1938, “El sueño eterno”, 1946, o “Río Bravo”, 1959) debutó en la realización durante los últimos compases del cine mudo y no tardó en obtener el reconocimiento popular (la crítica tardaría décadas en alabarlo como merecía) gracias a géneros de moda como el cine de gangsters (“Scarface”, 1932) o las aventuras aéreas de “La escuadrilla del amanecer”, uno de los grandes hitos cinematográficos sobre la aviación. El aún joven Howard Hawks (su último film sería “Río Lobo”, 1970), en su primera película sonora dio muestras de su buen oficio imprimiendo realismo (sobre todo en los diálogos) al estereotipado argumento que quería el estudio; además de desarrollar una magnífica puesta en escena, donde destacan las vibrantes secuencias aéreas, y un envidiable ritmo que terminaría por convertirse en una constante autoral de Hawks.

El film se centra en un escuadrón de aviadores británicos durante la I Guerra Mundial. Courtney (Richard Barthelmess) y Scott (Douglas Fairbanks Jr) son los líderes del grupo, y no están de acuerdo con el oficial al mando.

“La escuadrilla del amanecer” es puro cine de aventuras bélicas, da al espectador todo lo que espera de este tipo de productos (acción, compañerismo, escenas de riesgo, …); pero su oscarizado guión también sabe mostrarnos el lado humano de estos pioneros de la aeronáutica, que se jugaban la vida en cada vuelo, desarrollando cierto discurso antibelicista. Entretenida pero innovadora, sencilla pero profunda, virtuosa técnica y artísticamente, “La escuadrilla del amanecer” nos traslada con fuerza y encanto 100 años atrás (y podemos asomarnos tanto dentro como fuera de la película). El excéntrico productor millonario Howard Hughes demandó al estudio de “La escuadrilla del amanecer”, aseguraba que esta era un plagio de su film “Los ángeles del infierno”, 1930, que aún se estaba rodando. Errol Flynn protagonizó un excelente remake (“The dawn Patrol”, 1938, de Edmund Goulding), que eclipsó en popularidad el original.

 

– Para amantes del mejor cine bélico clásico.

– Imprescindible para cinéfilos aficionados a la aeronáutica.

 

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