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Antes de convertirse en uno de los autores más importantes de la novela policíaca moderna, Elmore Leonard (“Jackie Brown”, 1997) se forjó un prestigio como escritor gracias a relatos ambientados en el salvaje oeste, dando lugar a clásicos del western como “Los cautivos” (Budd Boetticher, 1957), “Un hombre” (Martin Ritt, 1967) o “El tren de las 3:10”, una obra maestra del género que aprovecha ciertos elementos del cine del oeste para desarrollar un claustrofóbico thriller contrarreloj construido a base de suspense y profundidad psicológica. Además, el competente artesano hollywoodiense Delmer Daves (“La senda tenebrosa”, 1947, “Flecha rota”, 1950, o “El árbol del ahorcado”, 1959) nos regala una de sus más brillantes y originales puestas en escena, abandonando las maneras del western clásico para construir una atmósfera tenebrosa y fatídica por medio de cierto acercamiento visual al expresionismo alemán (gran fotografía de Charles Lawton Jr.).

Dan Evans (Van Heflin) es un honesto granjero con problemas económicos que acepta escoltar al delincuente Ben Wade (Glenn Ford). Mientras esperan el tren que lleve a Wade a Yuma para ser juzgado, la banda de este planea su liberación.

Curtido en televisión en series antológicas de relatos de suspense (“Alfred Hitchcock presenta”, 1955-62), el guionista Halsted Welles resultó una elección perfecta para contar esta historia con un estilo realista, diálogos contundentes, dilemas morales y grandes dosis de intriga. “El tren de las 3:10” sabe combinar con maestría lo que el público esperaba de la industria del entretenimiento (el tema principal de Frankie Laine, drama, acción y romance, …) con aspiraciones más artísticas y conceptuales (evitando los espacios abiertos del western clásico o haciendo ciertas elecciones estéticas y narrativas fuera de lo común). Otra gran baza de esta obra maestra del western psicológico es su estupendo duelo actoral, con dos grandes estrellas de la época saliéndose de sus registros habituales. Russell Crowe y Christian Bale lideraron un apreciable remake: “El tren de las 3:10” (James Mangold, 2007).

 

– Para interesados en el western psicológico.

– Imprescindible para coleccionistas de los grandes duelos actorales hollywoodienses.

 

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