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Antes de gozar del éxito popular de “El gran hotel Budapest” (2014) o “Isla de perros” (2018), las películas de Wes Anderson ya se contaban por joyas del cine independiente, brillantemente planteadas estética y conceptualmente; compendios cinematográficos de sus gustos culturales (literarios, pictóricos, fotográficos, …). Así, “Life Aquatic” es una comedia con tintes dramáticos que utiliza la figura del famoso explorador submarino Jacques Cousteau (1910-97) y algunos aspectos visuales de su serie documental (“El mundo submarino de Jacques Cousteau”, 1966-76) como motivos principales; con unos personajes cuyos perfiles y relaciones evocan la literatura de F. Scott Fitzgerald o Herman Melville; y una banda sonora que va de Paco de Lucía a The Stooges pasando por Bach o Morricone, donde destacan una serie de versiones en portugués de David Bowie tocadas por el actor y compositor Seu Jorge al estilo de la música tradicional brasileña.

Steve Zissou (Bill Murray) es un explorador submarino en horas bajas que se dispone a buscar al tiburón que mató a su mejor amigo (Seymour Cassel). A la vez rodará un documental sobre la expedición.

Coherente con sus films anteriores (“Rushmore”, 1998, o “Los Tenenbaums”, 2001), Wes Anderson consigue que una enorme cantidad de referencias, guiños, homenajes y apropiaciones varias configuren un compacto y personal estilo; desarrollando un excéntrico universo, de colores primarios y relaciones familiares tumultuosas, empapado de inteligencia, ironía y frialdad. Obra de culto instantánea, “Life Aquatic” utiliza los relatos de aventuras submarinas, con sus monstruos y sus profundidades, como melancólica y ociosa metáfora de la búsqueda interminable de sentido; explorando con esta sus temas habituales (los traumas paterno-filiares, el síndrome de ‘Peter Pan’, …). Además de con su plantel de actores de confianza, Wes Anderson contó con el director y animador Henry Selick (“Pesadilla antes de navidad”, 1993) para recrear un entrañable fondo marino, que anticipaba el gusto de Anderson por la ‘stop motion’ (“Fantástico Mr. Fox”, 2009).

 

– Para coleccionistas del mejor cine independiente americano.

– Imprescindible para interesados en las fantasías marinas de autor.

 

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