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La condición de gran espectáculo de las películas del famoso agente secreto provoca que la saga tenga una progresión técnica que pasaba por estar a la última en efectos especiales (“Operación Trueno” logró el Oscar), en tendencias estéticas o avances científicos (jugueteando a menudo con la ciencia-ficción). Además, “Operación Trueno” repite las constantes argumentales de las entregas anteriores, afianzando iconos como el Aston Martin DB5, SPECTRE, los secundarios (M, Q, Moneypenny, …) o el carácter de ligón cínico del Bond de Connery. Todo esto provocó que el cuarto film de la saga de James Bond se convirtiese en el más taquillero hasta el momento. Tal vez la frescura y la credibilidad de la saga comenzaban a flaquear (Connery abandonaría con “Sólo se vive dos veces”, 1967), pero ha demostrado durante seis décadas que ha sabido reinventarse una y otra vez.

Tras una peligrosa misión que incluye un asesino travestido y un jet pack, James Bond (Sean Connery) se retira a recuperarse a un balneario. Pero allí descubrirá un plan de SPECTRE para robar unas bombas atómicas.

Tras el intermedio que supuso “James Bond contra Goldfinger” (Guy Hamilton, 1964), el realizador Terence Young (“Agente 007 contra el Dr. No”, 1962, “Desde Rusia con amor”, 1963, o “Sola en la oscuridad”, 1967) se despidió de una saga y un personaje que el mismo había ayudado a configurar en el cine, no solo como director sino también como modelo para la interpretación de Connery. Aunque pueda parecer un tanto trasnochada para el público actual (se ha criticado la lentitud de sus escenas acuáticas, pero no dejan de tener su encanto), “Operación Trueno” es un estupendo entretenimiento a base de acción, intriga, comedia, toda clase de artefactos imposibles (mayormente acuáticos claro), bellezas letales, unos villanos memorables y paisajes exóticos. La novela en la que se basa (plagiada por Ian Fleming de un fallido guión cinematográfico) fue adaptada nuevamente en “Nunca digas nunca jamás” (Irvin Kershner, 1983), que supuso el regreso tras casi dos décadas de Connery al papel de James Bond.

 

– Para darse una vuelta por el cine de género de los 60.

– Imprescindible para fans del distinguido agente al servicio de su majestad.

 

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