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Aunque ya había dado muestras de su calidad en los comienzos de su carrera con films de cine negro y criminal (“De espaldas a la pared”, 1958), fue la comedia el género que llevó a Édouard Molinaro a la fama; convirtiéndose en uno de los directores más taquilleros del cine francés gracias a “El abuelo congelado” (1969), “Vicios pequeños” (1978) u “Oscar”, una frenética comedia de enredos y equívocos protagonizada por una de las grandes estrellas del cine europeo de la época. Con una de esas tramas que funciona como un reloj suizo, su colorido entorno modernista sesentero (por donde Molinaro mueve su cámara con soltura), el entrañable histrionismo de Louis de Funès y una serie de divertidos secundarios, “Oscar” asegura una hora y media de puro entretenimiento humorístico, repleto de sorpresas y giros argumentales. Basada en una obra de teatro de Claude Magnier (“Jo, un cadáver revoltoso”, 1971), “Oscar” no necesita más que un escenario, menos de un día y unos cuantos personajes para encadenar gags jocosos y situaciones tramposas que van enmarañando el argumento hasta su conciliador clímax.

Bertrand Barnier (Louis de Funès) es un adinerado empresario que una mañana recibe la visita de Christian Martin (Claude Rich), un joven contable que le confiesa estar enamorado de su hija.

Con un ritmo endiablado, los personajes van entrando y saliendo de escena, descubriendo poco a poco las claves de este clásico intemporal del cine popular francés (y de la comedia de errores en general); un auténtico festival de juegos de palabras, confusiones de identidad, salidas de tono y unas maletas que provocan más de un quebradero de cabeza. No hay crítica social o política, ni apenas sátira de la vida de las clases acomodadas, todo está puesto al servicio del humor; saliendo airosa de situaciones que bordean el ridículo y resistiéndose como pocas a abandonar nuestra memoria. John Landis rodó con Sylvester Stallone la ignorada pero apreciable “Oscar ¡quita las manos!” (1991), transformando al protagonista en mafioso y ambientando la acción en los años 30.

 

– Para interesados en la comedia popular francesa.

– Imprescindible para amantes de las comedias de enredo.

 

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