CINEBLOG.NET

 

Con más de dos décadas de carrera (y casi una veintena de films rodados en España), el realizador húngaro Ladislao Vajda llegó a los años 50 como uno de los grandes artesanos cinematográficos, encadenando una serie de excelentes películas (“Mi tío Jacinto”, 1956, “Un ángel pasó por Brooklyn”, 1957, o “El cebo”, 1958) de las cuales “Marcelino, pan y vino” es su más exitoso ejemplo; un auténtico fenómeno en Europa, además de lograr ser el primer gran éxito de taquilla del cine español en EE.UU.. Auténtico icono del cine español de posguerra, “Marcelino, pan y vino” fue la primera (y más memorable) adaptación de la celebérrima obra homónima de José María Sánchez-Silva (coautor también del guión); beneficiada por la precisa dirección de Vajda (que sabe aprovechar los escasos medios de que disponía), un emocionante e inteligente guión que trasciende la mera religiosidad (y permite diversas lecturas) o la carismática, entrañable interpretación del pequeño Pablito Calvo (que con solo 7 años sostiene el film sobre sus hombres).

En la España del siglo XIX, empobrecida por la guerra, Marcelino (Pablito Calvo) es un bebé abandonado en un convento de franciscanos. Los monjes lo criarán, aunque el está obsesionado con conocer a su madre.

“Marcelino, pan y vino” nos cuenta una historia desoladora de pobreza y orfandad, pero desde el punto de vista de la comedia costumbrista; recibiendo influencias del Neorrealismo Italiano (es una coproducción con Italia) y suavizando el tono escabroso del relato con una incorruptible fe cristiana que nos traslada al terreno del realismo mágico (entroncando con la tradición de historias de ‘niños-y-sus-fantasías’). Excelente trabajo de iluminación del otro austro-húngaro afincado en España (habitual colaborador de Vajda): Heinrich Gärtner, con una preciosa fotografía en blanco y negro que tiene su cénit en los ‘encuentros’ del protagonista. Puro cine de culto para creyentes y una auténtica delicia para cualquiera que no lo sea, siempre que sepa disfrutar de su calidad, entender su contexto, ver más allá y leer entre líneas).

 

– Para apreciar mejor nuestras raíces culturales y artísticas.

– Imprescindible para coleccionistas de las grandes joyas del cine franquista.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies