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Clásico de culto del cine de animación para adultos, “Heavy Metal” plasmó los universos visuales y temáticos de grandes del cómic como Richard Corben, Bernie Wrightson o Jean Giraud gracias al talento de animadores de la talla de John Halas (“Rebelión en la granja”, 1954) o Jimmy T. Murakami (“Cuando el viento sopla”, 1986); y al espíritu provocador de esa generación de humoristas y escritores canadiense forjada en torno a la revista (y más) National Lampoon: el productor Ivan Reitman (“Los cazafantasmas”, 1984), los guionistas Daniel Goldberg y Len Blum (“Los incorregibles albóndigas”, 1979) o las voces de gran cantidad de cómicos populares del momento (John Candy, Eugene Levy, Joe Flaherty, Harold Ramis, …). Orquestada por Gerald Potterton (que había sido animador en “El submarino amarillo”, 1968), “Heavy Metal” adaptaba historias de la revista homónima (versión anglosajona de la francesa “Métal Hurlant”), construyendo un irregular pero original collage de acción, aventuras, erotismo, fantasía y ciencia-ficción; todo aderezado con los contundentes ritmos de Blue Öyster Cult, Cheap Trick, Journey o Black Sabbath (sin desmerecer la partitura del gran Elmer Bernstein).

Un misterioso ser sobrenatural llamado Loc-Nar, nos introducirá en una serie de extraños relatos donde conoceremos a Harry Canyon, un rudo taxista de una Nueva York distópica; Den, el avatar musculoso y nudista de un joven impopular; el capitán Sternn, un oficial juzgado por numerosos crímenes; …

Varios estudios y centenares de profesionales de la animación trabajaron durante mucho tiempo para dar vida a una serie de mundos fantásticos que replican con mayor o menor acierto (pero siempre con brillantez artesanal) diversas estéticas del 9º Arte; sumergiendo al espectador en un viaje repleto de violencia, sexo y fantasía, que no está destinada a gustar a todos los público, pero hará las delicias de cualquier espectador dispuesto a dejarse llevar por su entrañable alma de adolescente friki (mayormente masculino). Aún teniendo algunos aciertos, su secuela (“Heavy Metal 2000”, 2000) no estuvo a la altura.

 

– Para amantes del cine de animación ochentero para adultos.

– Imprescindible para cualquier aficionado al Heavy Metal clásico.

 

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