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Tras el fracaso de “Pesadilla en Elm Street 2: La venganza de Freddy” (Jack Sholder, 1985), la New Line trajo de regreso a Wes Craven (“La serpiente y el arco iris”, 1988, “Scream”, 1996, o “Vuelo nocturno”, 2005) como guionista y productor ejecutivo, el cual potenció una serie de elementos que se consolidaron como constantes en la saga de Freddy Krueger (como el humor negro o el Heavy Metal, en este caso a manos de Dokken y ‘Dream Warriors’). “Pesadilla en Elm Street 3: Los guerreros del sueño” se convirtió en la mejor secuela de “Pesadilla en Elm Street”; gracias a sus ingeniosas secuencias dentro de los sueños, su argumento de cómic de terror, sus numerosas referencias y guiños cinéfilos, sus buenos efectos especiales y de maquillaje, la presencia de rostros conocidos en el reparto (Patricia Arquette, Laurence Fishburne o Bradley Gregg) y la solvente (aunque no destacable) dirección del mito menor del cine de terror ochentero Chuck Russell (“The Blob. El terror no tiene forma”, 1988, “La máscara”, 1994, “El rey escorpión”, 2002).

En un hospital psiquiátrico, un grupo de jóvenes intentan superar unas pesadillas donde aparece un personaje recurrente: Freddy Krueger (Robert Englund). La superviviente original, Nancy Thompson (Heather Langenkamp), los ayudará enseñándoles a potenciar sus habilidades en los sueños.

De la mano de Russell, Craven y un debutante Frank Darabont (guionista especialista en terror, que triunfó como director con “Cadena perpetua”, 1994), “Pesadilla en Elm Street 3: Los guerreros del sueño” ahonda y amplía el irónico, perverso y violento universo donde habita el conocido psicópata onírico, incluidos detalles de su cruel concepción. Tal vez no cuente con personajes complejos o situaciones que profundicen en temas trascendentales, y que no aporte nada nuevo en esa metáfora de los miedos adolescentes que ya era la primera entrega; pero “Pesadilla en Elm Street 3: Los guerreros del sueño” es un magnífico entretenimiento ochentero cargado de jugosos momentos para el lucimiento de ese icono del terror moderno que es Freddy Krueger.

 

– Para amantes del terror ochentero.

– Imprescindible para interesados en los iconos modernos del cine de terror.

 

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