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George A. Romero (“La noche de los muertos vivientes”, 1968, o “Zombi”, 1978) abandonó momentáneamente el cine de terror para dirigir un grave e improbable drama medieval, en torno a la moral del Caballero, ambientado en plenos años 80. La bizarra propuesta sustituye los caballos por motos y nos sitúa en una Nueva Inglaterra profunda que sirve como escenario artúrico para contraponer los valores modernos con los de los de la Mesa Redonda; y mostrar, con cierto pesimismo nostálgico, como el mundo actual ha alienado los valores tradicionales más puros y sencillos. A pesar de cierta torpeza narrativa y un argumento que parece estar a años luz de su propuesta estética (más próxima a “Mad Max 2” que a “Excalibur”, ambas también de 1981); “Los Caballeros de la Moto” se ha convertido en un film de culto gracias a su pasión por el código de honor medieval, su insólita propuesta y un heterogéneo reparto.

Billy (Ed Harris) es el lider de un mercado medieval itinerante que ofrece, además de la típica artesanía y demás parafernalia de la época, duelos con motos. Entre los caballeros motorizados encontramos, entre otros, a Morgan (Tom Savini), un tipo duro que actúa como el malo de la función, el Caballero Negro.

Romero llena su inclasificable y entrañable ‘road movie’ de majestuosos planos del protagonista, reflexiones sobre el Código de Caballería y aventuras en las que podríamos sustituir perfectamente a esta troupe de feriantes por una banda de Ángeles del Infierno. El director de “Creepshow” (1982) no está a la altura de la profundidad que trata de imprimir en algunos momentos, pero parece sentirse en su salsa en los tramos más jocosos u ociosos de la historia (como las intervenciones de ese humorístico monje hedonista y simplón o la pelea contra la banda de sucios moteros). El film trata una amplia variedad de temas, que van desde la corrupción policial hasta la homosexualidad, de la amistad traicionada al romance más idealizado, del racismo al maltrato doméstico, a través de diversas líneas argumentales que siguen a los personajes principales.

 

– Para amantes aficionados a las motos, a los mercadillos y los almuerzos moteros o a la leyenda del Rey Arturo.

– Imprescindible para entender mejor la filmografía del padre de los zombies modernos.

 

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