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Aunque hacía décadas que el western no estaba de moda, su condición de género canónico lo hacían propicio para una reinterpretación en los inicios del posmodernismo cinematográfico. Por ello, tras una década de los 70 dedicada a desmitificar los iconos del cine del oeste, en los 80 se optó por la nostalgia, el collage de clichés del género y el regreso a los temas, la estética y los argumentos clásicos. Así nacieron joyas aisladas del western como “Forajidos de leyenda” (Walter Hill, 1980), “El jinete pálido” (Clint Eastwood, 1980), “Arma joven” (Christopher Cain, 1988) o “Silverado”, un carismático y entretenido compendio visual y conceptual de los tópicos más populares del salvaje oeste artística y técnicamente impecable. “Silverado” es un homenaje en forma de gran espectáculo a base de tiroteos, persecuciones a caballo, poblados polvorientos, áridos y bellos paisajes, honor y redención; que además nos habla de la búsqueda de justicia, la corrupción de los poderosos, el racismo o la llegada de los ‘tiempos modernos’, temas habituales del western.

Por diversas razones, los hermanos Emmett (Scott Glenn) y Jake (Kevin Costner), un hombre que había sido abandonado en el desierto (Kevin Kline) y un vaquero negro (Danny Glover) cabalgan juntos hacia Silverado.

Tras los guiones de “El imperio contraataca” (1980) y “En busca del Arca Perdida” (1981) y dirigir clásicos modernos como “Fuego en el cuerpo” (1981) y “Reencuentro” (1983), Lawrence Kasdan volvió a demostrar su amor por el cine de género con este pastiche del western tradicional que si bien no nos trae nada nuevo, si que cuenta con una dedicada puesta en escena, la magnífica fotografía de John Bailey, una épica banda sonora de Bruce Broughton, un guión donde se encuentran el drama, la acción, el romance y el humor, además de un impresionante reparto coral donde tienen cabida Jeff Goldblum, John Cleese, Linda Hunt o Rosanna Arquette. No estamos ante una obra maestra del género pero sin duda si que es un ameno y ágil clásico moderno, donde su falta de profundidad se compensa a base de buen cine.

 

– Para interesados en la historia del cine del oeste.

– Imprescindible para amantes del western clásico.

 

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