CINEBLOG.NET

 

Tras el fracaso económico (no artístico, ni técnico) que supuso la ambiciosa “La bella durmiente” (1959), la Disney redujo costes en su siguiente largometraje; lo que, lejos de reducir el interés y la calidad, supuso un enorme éxito gracias a la aparente sencillez y su falta de pretensiones de esta entrañable comedia de aventuras caninas. Dirigida a tres bandas por algunos de los más prestigiosos realizadores de la casa: Clyde Geromini (“Alicia en el País de las Maravillas”, 1951), Hamilton Luske (“Pinocho”, 1940) o Wolfgang Reitherman (“El libro de la selva”, 1967); “101 dálmatas” mantiene el encanto de las mejores producciones Disney con su atractivo diseño de personajes (con la icónica Cruella de Vil al frente, inspirada en Bette Davis, Rosalind Russell y Tallulah Bankhead), su buena música (y canciones pegadizas) y una animación limitada pero ingeniosa (fue el primer largo en utilizar xerografías) concebida por algunos de los grandes animadores de la historia (John Lounsbery, Milt Kahl, Les Clark, Frank Thomas, …).

Roger es un joven compositor que un día conoce y se enamora de Anita. Al igual que ellos sus respectivos dálmatas Pongo (con la voz de un entonces emergente Rod Taylor) y Perdita también se enamoran. Pero su vida cambiará con la llegada de la tía de Anita, Cruella de Vil.

Como en otros films del estudio, “101 dálmatas” introduce elementos lúgubres e inquietantes (desde el sanguinario plan de Cruella a los escenarios londinenses nocturnos, lluvia incluida) en una amable historia de ‘secuestro y rescate’ por lo demás bastante convencional, dando mayor profundidad a una trama para todos los públicos cargada de humor, heroísmo e intriga. A pesar de no ser considerada una de las obras maestras de Disney, “101 dálmatas” es un destacable esfuerzo creativo y narrativo que entretiene como en el momento de su estreno; un film vocacionalmente moderno (sus elegantes formas o el estar ambientada contemporáneamente) que tuvo un decepcionante, pero exitoso, remake en acción real (“101 dálmatas (¡Más vivos que nunca!)”, 1996, de Stephen Herek).

 

– Para los que no tiene prejuicios hacia los clásicos Disney.

– Imprescindible para interesados en la historia de la animación.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies