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Con una vida marcada por la persecución y la huida (de Alemania con la llegada de Hitler, de Francia poco antes de la ocupación y de EE.UU. debido a la persecución anti-comunista), el artesano cinematográfico Robert Siodmak logró hacerse un hueco entre las leyendas hollywoodienses gracias a una serie de dramáticos thrillers criminales donde volcó lo que había aprendido en Berlín durante los años 30. Clásicos como “El sospechoso” (1944), “Forajidos” (1946) o “La escalera de caracol” (1946) ayudaron a configurar, a base de personajes torturados, historias retorcidas y lugares lúgubres, el icónico imaginario del cine negro americano de los 40. Pero tal vez sea “El abrazo de la muerte” su mejor film, la cumbre de su carrera; un cruel melodrama criminal que propone un original ‘triángulo amoroso’ envuelto en la iluminación expresionista de Franz Planer, la inquietante partitura de Miklós Rózsa y la ingeniosa realización de Siodmak.

Steve Thomson (Burt Lancaster) vuelve a su ciudad, donde se reencontrará con su ex-mujer Anna (Yvonne De Carlo). Pero Anna ahora sale con el gangster Slim Dundee (Dan Duryea), lo que llevará a Steve al otro lado de la ley.

“El abrazo de la muerte” utiliza los personajes tradicionales del cine negro (el gangster, el perdedor, la femme fatale, …) para sumergirnos en su fatalista reflexión sobre el amor obsesivo, manteniendo el suspense con sus giros argumentales, sus claroscuros visuales y unas carismáticas interpretaciones (Burt Lancaster volvería a trabajar con Siodmak en el clásico de aventuras “El temible burlón”, 1952). Como denota su título original (“Criss Cross”) “El abrazo de la muerte” propone un juego de vidas entrecruzadas, de relaciones enfermizas que vienen y van en un festival de cinismo, traición, ambición y tragedia; ambicioso ejercicio conceptual (uno de los mejores trabajos del guionista Daniel Fuchs) a la altura de su cuidada e influyente estética. Amante del cine negro, Steven Soderbergh hizo un remake (u otra versión de la novela original de Don Tracy) con irregulares resultados: “The Underneath” (1995).

 

– Para amantes del cine negro clásico.

– Imprescindible para estudiar la influencia europea en Hollywood.

 

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