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Aunque fue el realizador de origen escocés Michael Radford (“1984”, 1984, o “El mercader de Venecia”, 2004) quien fue acreditado como director (con una nominación al Oscar incluida), “El cartero (y Pablo Neruda)” es en realidad la última obra de uno de los grandes de la comedia inteligente italiana: Massimo Troisi, una película sincera, entrañable y cercana, pero también sensual, comprometida y aguda. Basada en la novela “Ardiente paciencia” de Antonio Skármeta, “El cartero (y Pablo Neruda)” es una emocionante comedia dramática que utiliza la figura del célebre poeta para confeccionar una sencilla y elegante historia sobre el amor y la amistad; una oda al valor vital y emocional de la poesía, a un lenguaje universal que atraviesa fronteras geográficas, culturales y sociales.

Mario Ruoppolo (Massimo Troisi) es un joven que vive en una pequeña isla. Mario no está capacitado para hacer lo que todo el mundo en el pueblo, pescar; así que consigue trabajo como cartero, llevando cartas a una sola persona: el poeta chileno exiliado Pablo Neruda.

La calidez y belleza de los paisajes rurales mediterráneos, la humilde, serena y delicada interpretación de Troisi (que incluso eclipsa a un excelente Philippe Noiret), la romántica y melancólica (y oscarizada) banda sonora del veterano Luis Bacalov (“El evangelio según San Mateo”, 1964, o “Django”, 1966), unos estupendos diálogos y su conmovedor discurso existencial impregnado de arte y pasión; lo convirtieron rápidamente en un gran éxito (fue el film más taquillero de la historia del cine italiano fuera de sus fronteras). Mientras que amigos suyos como Roberto Benigni (con quien dirigió, escribió e interpretó el éxito de culto “Non ci resta che piangere”, 1984) ya gozaban de reconocimiento internacional, el popular en Italia (y adorado en su Nápoles natal) Massimo Troisi no logró la fama fuera de su país hasta que llegó “El cartero (y Pablo Neruda)”; tristemente había fallecido meses antes del estreno (un día después de concluir el rodaje) debido a problemas cardíacos cuyo tratamiento pospuso para poder rodar el film.

 

– Para iniciarse en el cine italiano y conocer al llorado Massimo Troisi.

– Imprescindible para cinéfilos amantes de la poesía.

 

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