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Aunque cineastas como Alex Cox (“Sid y Nancy”, 1986) o Julien Temple (“La mugre y la furia”, 2000) han intentado con acierto acercar la música punk al cine desde la ficción, la dramatización o el documental; lo cierto es que el punk nunca ha logrado hacerse un hueco más allá de pequeñas joyas de culto como esta “SLC Punk!”, donde James Merendino (“Amerikana”, 2001, o “El club de la muerte”, 2008) vuelca sus experiencias como joven punk a mediados de los 80 en la ultraconservadora ciudad de Salt Lake City, donde convivían con mods, neo-nazis, paletos, heavys o poperos. Pero “SLC Punk!” no es una autobiografía, ni un drama nostálgico, sino una divertida y humilde comedia sobre el inconformismo adolescente, aderezada con el mejor punk rock (The Explited, The Stooges, Ramones, Dead Kennedys, …); un estereotipado pero entrañable acercamiento a una cultura minoritaria cuyos principios y evolución pueden extrapolarse universalmente.

Stevo (Matthew Lillard) y Bob (Michael A. Goorjian) son dos jóvenes punk que viven en un pequeño apartamento de Salt Lake City. Su vida consiste en ir de fiesta en fiesta y enfrentarse con miembros de otras ‘tribus urbanas’.

A través de diálogos que exploran diversas facetas de la ideología punk (no hay futuro, hazlo tu mismo, angustia existencial, anarquismo, …), situaciones que nos sumergen con facilidad en su encantador mundo de ‘sexo, drogas y rock & roll’ y una acelerada puesta en escena; Merendino construye un original relato sobre la difícil entrada en la edad adulta y sus implicaciones, emocionales, psicológicas y sociales. Y es que “SLC Punk!” no es un film de reivindicación política o ideológica (al menos no directamente) sino una historia donde todos nos podemos mirar, unos personajes que todos hemos sido en algún momento (interpretados con solvencia por jóvenes como Devon Sawa, Jason Segel o Til Schweiger) y un entretenimiento fresco y más profundo de lo que parece. El propio Merendino dirigió y escribió una secuela muy inferior (“Punk’s Dead: SLC Punk 2”, 2016), donde repiten algunos de los personajes.

 

– Para coleccionistas de historias de ‘coming of age’.

– Imprescindible para cinéfilos amantes del punk.

 

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