CINEBLOG.NET

 

Aunque comenzaron su carrera como pareja cómica a finales de los años 20, en el cine mudo, fue en los 30 cuando Stan Laurel y Oliver Hardy lograron sus mejores trabajos. Casi un centenar de cortos y un buen puñado de divertidos largometrajes (“Compañeros de juerga”, 1933, “Había una vez dos héroes”, 1934, o “Héroes de tachuela”, 1938) donde desarrollaron un estilo basado en su torpeza y mala suerte (y la parodia de géneros cinematográficos), convirtieron al Gordo y al Flaco en unos de los más reconocibles iconos del humor clásico hollywoodiense. Dirigida por el especialista en cine palomitero y colaborador del dúo (“Dos fusileros sin bala”, 1935) James W. Horne (“El colegial”, 1927, o el folletín “The Shadow”, 1940), “Laurel y Hardy en el Oeste” se apuntaba al western, aderezando su humor basado en la contraposición de personalidades y en las irreverencias para todos los públicos con algunos de los tópicos de las películas del oeste.

Stanley y Ollie llegan a un pequeño pueblo con la intención de cumplir una promesa que le hicieron a un amigo recientemente fallecido. Han de entregar los papeles de una mina a la hija del difunto, pero no será tan sencillo como pensaban.

Como productores, en “Laurel y Hardy en el Oeste” obtuvieron más control y el resultado fue un entrañable entretenimiento que demuestraba el talento de Laurel y Hardy para las payasadas, el humor físico y los diálogos de besugos, pero que también explotaba su lado más musical (con éxitos como ‘The trail of the lonesome pine’ y una banda sonora nominada al Oscar); además de ser un ejemplo impagable de su irresistible química. Tenemos el polvoriento poblado del salvaje oeste, el sheriff corrupto, la dama desvalida, diligencias, el saloon, la mina y hasta la mula, pero poco importaba la situación, el contexto o el escenario cuando los reyes tardíos del ‘splapstick’ clásico desarrollaban sus histriónicos, irónicos y hasta absurdos gags; cuando la personalidad dominante e irascible de Hardy y la pasividad (a veces malintencionada) de Laurel chocaban en situaciones tan simpáticas como atemporales. Para amantes del mejor slapstick. Imprescindible para los que solo conozcan a Laurel y Hardy de oídas.

 

– Para amantes del mejor ‘slapstick’.

– Imprescindible para los que solo conozcan a Laurel y Hardy de oídas.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies