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En la historia del cine pocos realizadores han conseguido acumular tantas obras maestras en géneros tan diversos como Robert Wise; dirigiendo obras clave de la ciencia-ficción (“Ultimatum a la Tierra”, 1951), el terror (“La casa encantada”, 1963) o el musical (“Sonrisas y lágrimas”, 1965). Basado en la autobiografía del campeón de peso medio Rocky Graziano, el estupendo guión del gran Ernest Lehman (“Chantaje en Broadway”, 1957, o “Con la muerte en los talones”, 1959) sirvió a Wise para apuntarse otro clásico imperecedero, esta vez volcando su talento todoterreno en un biopic dramático ambientado en el mundo del boxeo (sobre el que Wise ya había rodado la excelente “Nadie puede vencerme”, 1949). “Marcado por el odio” es una historia de superación de los obstáculos de la vida para alcanzar el éxito, tal vez algo suavizada (propio del cine de Hollywood) pero de una eficacia y encanto indudables.

El film sigue la vida de Rocco Barbella (Paul Newman en su primer papel importante), desde su violenta infancia en el East Side neoyorquino hasta sus éxitos como boxeador.

Pero además de un guión que sabe moverse con igual agilidad e interés por el retrato social (esos bajos fondos neoyorquinos), el drama romántico (inolvidable la belleza de Pier Angeli) y la crítica a la corrupción en el mundo del deporte; y de una sólida puesta en escena que tiene su culminación en el combate final; “Marcado por el odio” cuenta también con excelentes interpretaciones (Paul Newman sustituyó al fallecido James Dean), la oscarizada fotografía en blanco y negro de Joseph Ruttenberg, la emocionante partitura de Bronislau Kaper (incluido el tema ‘Somebody Up There Likes Me’, cantado por Perry Como) o un minucioso trabajo de dirección artística (que convierte a Nueva York en un personaje más del film). Configurando todo ello un magnífico ejemplo del mejor cine clásico hollywoodiense, un entretenimiento de calidad. Además podemos encontrar en pequeños papeles no acreditados a actores (casi debutantes) tan heterogéneos como Dean Jones, Steve McQueen o Robert Loggia.

 

– Para coleccionistas de biopics del Hollywood clásico.

– Imprescindible para cinéfilos aficionados al boxeo.

 

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