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Con menos de treinta años (a finales de los 90), Martin McDonagh se convirtió en el ‘enfant terrible’ del teatro británico (anglo-irlandés, para más señas) gracias a una serie de obras donde la violencia, la ironía, la crueldad y los diálogos ‘tarantinianos’ se convirtieron en su sello de identidad. Tras ganar numeros premios y prestigio en todo el mundo, McDonagh (“Siete psicópatas”, 2012, o “Tres anuncios en las afueras”, 2017), que ya había dirigido el oscarizado corto “Six Shooter” (2004), dio el salto al largometraje con “Escondidos en Brujas”, una original mezcla de thriller criminal posmoderno y comedia negra existencial confeccionada a base de diálogos incisivos, situaciones amargas y unos personajes estereotípicos más profundos de lo que cabría esperar. La encantadora ciudad belga de Brujas (con su aspecto de cuento de hadas europeo), solventes apartados técnicos y artísticos y una acertada pareja protagonista (además de Ralph Fiennes divirtiéndose como un niño) redondean esta joya de culto.

Ray (Colin Farrell) y Ken (Brendan Gleeson) son dos asesinos a sueldo que tras un trabajo que no salió como debía han de ocultarse en Brujas a la espera de nuevas instrucciones. Ken está encantado con la situación, pero Ray no lo lleva tan bien.

Otro de los alicientes de ese deslenguado y extravagante drama de sicarios que es “Escondidos en Brujas” denota su condición de cine posmoderno (aunque intenciones temáticas parecen un tanto crípticas o poco definidas); y es que el film está plagado de referencias a la cultura popular y guiños a películas (algunos metacinematográficos, como cuando sus protagonistas hacen cosas que ya han hecho en otras películas; otros simbólicos, como las citas a “Sed de mal”, 1958, o “Amenaza en la sombra”, 1973). Musicalmente, McDonagh demuestra su gusto por lo excéntrico añadiendo a la partitura del prestigioso Carter Burwell (compositor habitual de los hermanos Coen) una serie de piezas que van desde la música clásica al folk norteamericano, desde el indie contemporáneo a la música tradicional irlandesa.

 

– Para buscadores de cine de género diferente.

– Imprescindible para interesados en los thrillers existencialistas.

 

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