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El mítico actor cómico del cine mudo Buster Keaton dejó atrás sus exitosos años de cortometrajes (desde 1917, al principio acompañando a ‘Fatty’ Arbuckle, luego en solitario) y, siguiendo los pasos de Charles Chaplin (que había estrenado “El chico” en 1921), se aventuró en el cine largo (aunque dura algo menos de una hora) con “Tres edades”, la cual inauguraría el lustro más exitoso del cineasta estadounidense (“El moderno Sherlock Holmes”, 1924, “El maquinista de la General”, 1926, o “The Cameraman”, 1928), como productor, realizador y protagonista. Con un montaje y una puesta en escena muy cuidadas, “Tres edades” es una delicia artesanal que nos sumerge en la prehistoria del cine; un entrañable ejercicio cómico que puede no ser del gusto de todos los paladares, pero al cual es imposible negarle su condición de divertido, arriesgado (sobre todo físicamente) y pionero.

El film sigue los intentos de un Buster Keaton por conquistar a Margaret Leahy. Los padres de esta siempre optan por otro pretendiente (el robusto Wallace Beery), pero sigue intentándolo. Esta misma historia se repetirá en la prehistoria, la época romana y los años 20.

Con un esquema argumental que parodia una de las más ambiciosas superproducciones de la época (“Intolerancia”, 1916, de D.W. Griffith), “Tres edades” se divide en tres cortometrajes distintos (con el fin de distribuirlos por separado si fracasaba en taquilla como largometraje) pero con la misma trama, divididos en cuatro segmentos cada uno; lo que le permite una mayor amplitud de gags a base de anacronismos, repeticiones, comparaciones, … Con la conquista amorosa como excusa argumental, el film es una sucesión de situaciones humorísticas e ingeniosos detalles, donde Keaton puede desarrollar los talentos que lo hicieron famoso (sus arriesgadas piruetas y acrobacias varias, su entrañable rol de triste e ingenuo perdedor, su ‘cara de palo’, …). Aunque no esté a la altura de las obras maestras de Keaton, “Tres edades” es un ejemplo del mejor ‘slapstick’, un genial entretenimiento a base de comedia física, ironía y algo de crítica social.

 

– Para amantes del mejor cine mudo.

– Imprescindible para interesados en la historia del cine.

 

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