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Anticipándose un par de semanas al accidente de la central nuclear de Three Mile Island en Pensilvania (el más grave del país, con millones de personas expuestas altas dosis de radiación), “El síndrome de China” es un tenso thriller de ‘ficción científica’ que analizaba la relativa seguridad de las centrales nucleares; cerrando con un estilo sobrio y realista la década dorada del cine de catástrofes. Acostumbrado a un cine más modesto e intimista, el cineasta James Bridges (“Vida de un estudiante”, 1973, “September 30, 1955”, 1977, o “Cowboy de ciudad”, 1980) imprimió a esta producción de Michael Douglas (tras lograr el Oscar por “Alguien voló sobre el nido del cuco”, 1975) un tono humano y emocional que combina a la perfección con su precisión científica (con un guión inspirado y construido a base de incidentes reales). Pero ante todo “El síndrome de China” es un estupendo ejercicio de suspense, bien rodado y con unas convincentes interpretaciones.

Mientras graban un reportaje sobre el funcionamiento de una central nuclear, la reportera Kimberly Wells (Jane Fonda) y su cámara (Michael Douglas) presencian un pequeño incidente que terminará destapando intereses económicos y políticos.

Con un guión que dosifica hábilmente la intriga, el drama, la política y la crítica, “El síndrome de China” (título que remite a la hipotética, e imposible, fusión de un reactor nuclear, atravesando el material radioactivo toda la Tierra hasta China) tiene también cierto valor didáctico, mostrándonos los claroscuros de una industria incómoda y peligrosa que a menudo se mantiene en el anonimato. Bridges busca el tono documental con una puesta en escena cercana, angustiosa y sin banda sonora; lo que intensifica su condición de cine de denuncia, comprometido (aunque dentro de la industria) y original, inquietante y con un memorable clímax final. Esto no evitó que el film se convirtiese en un éxito de taquilla (avivado por la citada crisis atómica), además de ser premiada en diversos festivales por todo el mundo (incluido el de Cannes, donde fue galardonada la actuación de Jack Lemmon).

– Para acercarse al funcionamiento de las centrales nucleares, sin salir del cine.

– Imprescindible para interesados en el lado más analítico del cine de catástrofes.

 

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