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Tras cuatro décadas como artesano del mejor cine de bajo presupuesto americano, Samuel Fuller (“Manos peligrosas”, 1953, o “Corredor sin retorno”, 1963) seguía sobreviviendo haciendo un cine personal al margen de los grandes estudios. Un ejemplo de su última época (como toda su carrera, más apreciada en Europa que en EE.UU.) es esta producción independiente, rodada con aires de Serie B de los 60, y aquejada de ciertos errores técnicos y narrativos, tal vez motivados por los recortes que sufrió el film en posproducción (en 2004 se estrenó una versión restaurada con 47 minutos extras). “Uno Rojo: División de choque” es un catálogo de experiencias y anécdotas bélicas que abarca varios años y numerosos escenarios por toda Europa; inspirada por las propias experiencias de Fuller (que también escribe el film, cosa que no hacía desde los 60) en la II Guerra Mundial, donde ganó, entre otras condecoraciones, el Corazón Púrpura.

Lee Marvin interpreta a un sargento (sin nombre) que lidera un escuadrón de jóvenes soldados (entre los que encontramos a Mark Hamill o Robert Carradine) durante diversas intervenciones en Europa y el Norte de África.

Samuel Fuller hace un buen trabajo supliendo la falta de presupuesto con su contundente y briosa (pero fría) puesta en escena y con un guión con suficientes elementos (simbolismos, épica, frases lapidarias, cierto lirismo, …) para mantener el interés en un argumento episódico, aunque no faltan escenas de acción, más profundo de lo que pueda parecer (ahonda en la propia vivencia de la guerra). Fuller busca el realismo y la crudeza, la crueldad y el sin sentido de la guerra, pero también pasado todo por el prisma nostálgico del relato de ‘memorias bélicas’, acercándonos a unos personajes que sufren y se emocionan en el campo de batalla. Fuller ya había mostrado los horrores de la guerra en “Casco de acero” (1951) o “Invasión en Birmania” (1962) antes de rodar este film amado (por los que admiran a Fuller) y odiado (por los que esperan “Doce del patíbulo”, 1967, o “Salvar al soldado Ryan”, 1998) a partes iguales.


– Para interesados en los pormenores de la guerra.

– Imprescindible para entender la figura y el estilo del cineasta Samuel Fuller.

 

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