CINEBLOG.NET

 

Inspirados por el estilo directo de cineastas como Dviga Vertov (“El hombre de la cámara”, 1929) o Jean Rouch (“Crónica de un verano”, 1961), que buscaba acercarse a la realidad de la manera más fiel posible, los hermanos Maysles (“Salesman”, 1969, o “Gimme Shelter”, 1970) ahondaron en la desencantada sociedad estadounidense de los 70 con este influyente documental que nos habla de las relaciones disfuncionales, la decadencia (económica, psicológica, …) o el desequilibrio mental sin dejar de ser emotivo y escalofriante, con unas bien dosificadas cantidades de tragedia y comedia. Armados de su particular ‘cinema verité’ (y rodada en desgastados tonos pastel), los Maysles profundizan en el lado olvidado del sueño americano, en la otra cara del glamour, la fama y la fortuna representadas por la adorada Jacqueline Kennedy; logrando un descorazonador pero entrañable retrato familiar que funciona como representación idónea de una década donde mucha ‘basura’ salió a la superficie.

Edith Ewing Bouvier Beale y su hija (la pequeña Edie), de 80 y 58 años, tía y prima de Jacqueline Kennedy, llevan viviendo durante décadas en míseras condiciones en una vieja mansión East Hampton, New York.

El impagable entorno que ofrece el caserón Grey Gardens (adquirido por el marido de Edith en 1924, el cual le comunicó su divorcio desde México en 1946), de señorial pasado, donde la naturaleza ha ido recuperando su lugar y centenares de gatos han establecido su centro de operaciones; sumado al atractivo (entre lo antropológico-social y el puro morbo) de las personalidades de las dos Ediths, así como esa relación que las ha apartado del mundo y convertido en un par de excéntricas cargadas de historias del pasado; hacen de “Grey Gardens” una experiencia inolvidable, una metáfora perfecta de las numerosas historias tristes que se esconden detrás de las idealizadas figuras públicas que aparecen en las revistas y en televisión, pero también una herramienta idónea para reflexionar sobre la condición humana, sobre nuestras vidas, los giros del destino, el arrepentimiento y la nostalgia.


– Para interesados en historias íntimas de alcance universal.

– Imprescindible para coleccionistas de los grandes documentales de la historia.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies