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Ávidos por fichar a talentos frescos, inteligentes y amantes del cine de género (véase Joss Whedon, los hermanos Russo o Taika Waititi), la Marvel acertó contratando a James Gunn para que dirigiese y escribiese este divertidísimo espectáculo de acción, ciencia-ficción y humor (más una irreverente ‘space opera’ que un ‘film de superhéroes’ al uso) que reventó taquillas y encandiló a la crítica de todo el mundo. Curtido como guionista bajo la tutela del gurú de la Serie Z Lloyd Kaufman (escribió para la Troma “Tromeo y Julieta”, 1996, o “Terror Firmer”, 1999) y adoptado por Hollywood en produciones comerciales como “Amanecer de los muertos” (2004); Gunn supo trasladar a los “Guardianes de la galaxia” (con su espíritu juvenil y popular) el gamberrismo y el ingenio de sus films anteriores (“Slither: La plaga”, 2006, y “Super”, 2010), dando lugar a una combinación irresistible de aventuras para toda la familia y situaciones alocadas, de personajes entrañables y ambientes lúgubres.

Casi tres décadas después de ser abducido de la Tierra (en 1988), Peter Quill (Chris Pratt) encuentra en un planeta abandonado un extraño artefacto. Pero el sanguinario Ronan (Lee Pace) también está buscándolo para entregárselo al destructor de mundos Thanos.

Acompañada de una banda sonora repleta de éxitos de los 70 y 80 (Marvin Gaye, The Runaways, David Bowie, …) y por unos magníficos efectos especiales, esta adaptación al cine de la encarnación de 2008 de los Guardianes (los cómics originales son de 1969) también es un festival de referencias y guiños varios: musicales, cinematográficos y televisivos, pero también al mundo del cómic en general y al Universo Compartido Marvel en particular. “Guardianes de la Galaxia” es un viaje impredecible, desde su desolador comienzo hasta su épico final; desde su romance adolescente hasta su aguda ironía; desde su drama familiar a su festivo retrato de la antisocialidad; desde su historia de amistad y camaradería a su relato de ladrones y tiranos; optimista, descarado, emocionante, autoconsciente y, sobre todo, muy entretenido.


– Para los que saben apreciar un buen espectáculo pirotécnico.

– Imprescindible amantes de las ‘space operas’.

 

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