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Con el surgimiento del ‘spaghetti western’ y la obra de directores como Sam Peckinpah (“Los profesionales” tiene varios puntos en común con su obra maestra: “Grupo salvaje”, 1969), la década de los 60 cambió el cine del oeste para siempre. Richard Brooks (“La gata sobre el tejado de zinc”, 1958, “El fuego y la palabra”, 1960, o “A sangre fría”, 1967) fue un excelente guionista y director, atrevido y original, complejo e inteligente, lo que no impidió que cultivase el cine de género. Ya fuese comedia, cine negro, aventuras o western, en el que Brooks dejó para la posteridad entretenimientos de primera como “Muerde la bala” (1975) o “Los profesionales”, un polvoriento y sudoroso film de acción en el México revolucionario (rodado en el emblemático Valle de la Muerte, entre otras localizaciones) que tiene en su impresionante reparto una de sus grandes bazas (Lee Marvin, Robert Ryan, Burt Lancaster, …) ; uno de los más icónicos estandartes del Nuevo Cine del Oeste.

Joe Grant (Ralph Bellamy) es un adinerado tejano que contrata a un heterogéneo grupo de mercenarios para que rescaten a su esposa (Claudia Cardinale) de las garras del revolucionario Jesús Raza (Jack Palance).

A cargo del propio Brooks (que era escritor antes que director), el guión (basado en una novela de Frank O’Rourke) tiene unos ingeniosos diálogos cargados de réplicas lapidarias y unos personajes que esquivan los estereotipos a base de ambigüedad y matices. Además cuenta con una vibrante banda sonora de Maurice Jarre, lo que junto a la presencia de Claudia Cardinale le imprimía cierto tono europeo a la propuesta. “Los profesionales” explora muchos de los temas tradicionales del western, (el compañerismo, la llegada de la modernidad, el sacrificio, …), pero desde un punto de vista que se aproxima a un subgénero bélico muy de moda en la década, el de ‘escuadrones suicidas’ (“Los cañones de Navarone”, 1961, o “Doce del patíbulo”, 1967). La intensa y calurosa fotografía en Technicolor de Conrad L. Hall y su cuidado diseño de producción ponen un broche de lujo a esta joya olvidada de los 60.


– Para buscadores de cine de acción de autor.

– Imprescindible para los que ya conocen las obras ‘serias’ de Richard Brooks.

 

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