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Aunque ya había tenido varias encarnaciones en el cine (sobre todo como secundario o fuente de inspiración), el prestigioso maestro de artes marciales Ip Man (popular por tener como alumno a Bruce Lee) por fin tuvo la representación fílmica que se merecía con esta impecable producción que, a pesar de tomarse numerosas licencias biográficas, combina a la perfección una minuciosa reconstrucción histórica, un idealizado retrato psicológico y una magníficas secuencias de acción (coreografiadas por el incombustible Sammo Hung). Dirigida por el hongkonés Wilson Yip (“Duelo de dragones”, 2005, o “Paradox”, 2017), “Ip Man” es un estimulante espectáculo visual y de puesta en escena que además traslada a imágenes la filosofía promulgada por el Wing Chun (vertiente del Kung Fu creada por una monje shaolin en el siglo XVII), tanto a nivel de combates como en su plasmación del código ético de su protagonista.

En la ciudad china de Foshan, durante la ocupación japonesa (1937-45), la familia de Ip Man (Donnie Yen) ha de afrontar la pérdida de su riqueza y estatus social. Por otro lado, el general japonés Miura (Hiroyuki Ikeuchi) organiza combates entre chinos y japoneses.

“Ip Man” es un estupendo film de artes marciales, que cuida de su lado dramático tanto como de los apartados técnicos, en el que disfrutaremos de sus vibrantes secuencias de lucha y empatizaremos con las visicitudes de sus personajes. Además de dar a conocer al casi legendario maestro chino, el éxito internacional de “Ip Man” también lanzó a la fama a su ya veterano protagonista, Donnie Yen (al que pudimos ver en, por ejemplo, “Rogue One”, 2016), capaz de transmitir con igual credibilidad la equilibrada calma oriental y la furia acrobática; dualidad que habita en un protagonista que además funciona como sinécdoque de todo el pueblo chino bajo la ocupación japonesa. Con tres apreciables secuelas a cargo de Wilson Yip y numerosas películas de mano de prestigiosos realizadores como Kar-Wai Wong o Woo-Ping Yuen (inferiores a esta, eso si), “Ip Man” inauguró casi un subgénero.


– Para interesados en la cultura oriental en general y del conflicto chino-japonés en el siglo XX en particular.

– Imprescindible para cualquier amante de las artes marciales.

 

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