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Las ganas que realizadores como Jesús Franco (“Gritos en la noche”, 1962) o Narciso Ibáñez Serrador (“La residencia”, 1969) tenían de compartir con el público su amor por el cine de terror, unidas a la posibilidad de ver desnudos que la censura consideraba tolerables y al auge del género internacionalmente convirtieron a España en una de las cunas del horror cinematográfico (de serie B, claro) durante los años 70. Uno de los más exitosos hitos de la época fue este “La noche del terror ciego”, film escrito y dirigido por Amando de Osorio (“Malenka, la sobrina del vampiro”, 1969, o “Las garras de Lorelei”, 1973) que no solo bebía de “La noche de los muertos vivientes” (1968) con la picaresca erótica de Jesús Franco y la tendencia al gore de H.G. Lewis; sino que también introducía una serie de influencias, elementos y temas referentes a la cultura patria (la historia mediaval hispánica, las leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer, …).

Betty (Lone Fleming) es una joven que se encuentra con Virginia (Helen Harp), una antigua amiga, en un hotel de Lisboa. Deciden hacer una excursión, pero Virginia acabará en un siniestro pueblo abandonado.

Como otros éxitos de la época (véase “Pánico en el Transiberiano”, 1972, o “No profanar el sueño de los muertos”, 1974), “La noche del terror ciego” fue estrenada en numerosos países, creando legiones de admiradores entre los amantes del cine de terror de bajo presupuesto en EE.UU., Alemania o México, alcanzando un estatus de culto (haciéndose un hueco entre las producciones de la Hammer y el giallo italiano). Aunque irregular (entre situaciones ridículas, escenas hipnóticas, actores mediocres y unos zombies memorables), esta coproducción con Portugal supo dar al público de la época las cantidades suficientes de sexo y violencia gratuítos, terror y suspense, monstruos y muertes, sangre y vísceras para que llegasen a rodarse hasta tres secuelas (“El ataque de los muertos sin ojos”, 1973, “El buque maldito”, 1974, y “La noche de las gaviotas”, 1975), en las que los zombies templarios volvían a hacer de las suyas.


– Para amantes no muy exigentes del cine de zombies.

– Imprescindible para acercarse al ‘Fantaterror’ español de los 70.

 

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