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Habitual colaborador de Joss Whedon (que aquel año estrenó “Los Vengadores”), “La cabaña en el bosque” supuso el debut como director de Drew Goddard (“Malos tiempos en El Royale”, 2018), uno de los grandes exponentes del cine de género contemporáneo (guionista en series como “Buffy, cazavampiros”, 1997-2003, o “Alias”, 2001-06, y de películas como “Monstruoso”, 2008, “Guerra Mundial Z”, 2013, o “Marte”, 2015); además de ser una ingeniosa y divertida nueva vuelta de tuerca a un género tan enroscado ya como el ‘slasher’. Wheadon y Goddard tejen un argumento con forma de sátira burlesca, revisitando y analizando irónicamente los tópicos del subgénero ‘jóvenes-sitiados-en-el-bosque-por-un-mal-a-menudo-sobrenatural’; construyendo una historia autorreferencial que se vertebra con la idea de poder explicar todas las películas anteriores de este cine de horror para adolescentes, generoso en sexo, drogas y violencia.

Tras ver a dos técnicos (Richard Jenkins y Bradley Whitford) que llevan a cabo una extraña operación en una base secreta, conocemos a un grupo de jóvenes que se disponen a pasar un fin de semana en una remota cabaña en el bosque.

Aunque en cierto modo “La cabaña en el bosque” sea una crítica a esos elementos grandilocuentes y gratuítos que solemos buscar en cierto cine de terror (de “Viernes 13”, 1980, a “The Faculty”, 1998); también es un cariñoso homenaje a la historia del género (de Lovecraft a Romero, Carpenter, Craven o Raimi), con centenares de referencias y homenajes en forma de personajes, situaciones, diálogos o criaturas (sobre todo en ese apoteósico clímax final). Así, el film resulta un entretenido ejercicio de género con corazón y cerebro, con sangre, suspense, gente guapa, monstruos y sorpresas, con todo lo que su público espera encontrar; pero también un agudo y ocurrente estudio de los resortes del miedo (¿qué nos da miedo?), de la manipulación (¿hay alguien detrás de ese miedo?) y de la narración (todo depende de como te lo cuenten), más desmelenado que “Scream” (1996) y más sólido que “Las últimas supervivientes” (2015).


– Para amantes del cine de terror adolescente.

– Imprescindible para aficionados a analizar los géneros cinematográficos.

 

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