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A pesar de que en los 80 se rodaron varias icónicas versiones del famoso relato navideño de Charles Dickens (el corto animado “Una Navidad con Mickey”, 1983, o la TV movie “Cuentos de Navidad”, 1984, con George C. Scott), sin duda fue “Los fantasmas atacan al jefe” su versión ochentera definitiva. Y es que además de contar con estrellas de la época como el director Richard Donner (“La profecía”, 1976, “Los Goonies”, 1985, o “Arma Letal”, 1987) o Bill Murray (que regresaba al cine tras varios años desde el éxito de “Los cazafantasmas”, 1984), el film respondía estética, argumental y conceptualmente al mejor cine comercial de la década: con su trama de comedia fantástica, gamberrismo, lecciones morales, efectos especiales, jugosos secundarios, crítica al esnobismo y al cinismo de los ‘hijos de Wall Street’, …

Francis Xavier Cross (Bill Murray) es un despiadado ejecutivo de un canal de televisión que recibe la visita del fantasma de su mentor, que le dice que ha de cambiar de actitud. Pero no será el único fantasma que vea esa noche.

“Los fantasmas atacan al jefe” estaba cargada de caras conocidas (entre sus innumerables cameos encontramos a los tres hermanos de Bill Murray: John, Joel y Brian Doyle-Murray), humor desvergonzado para todos los públicos y una atmósfera de sátira juguetona que se ríe de numerosos clásicos del cine familiar (de “¡Qué bello es vivir!”, 1946, a “Sonrisas y lágrimas”, 1965) y convierte la película en un continuo recital de guiños y referencias cinéfilas, televisivas, musicales, … Su interés por dar aires modernos a las fórmulas clásicas también pasaba por una banda sonora que sirvió a Danny Elfman como ensayo de “Pesadilla antes de Navidad” (1993) y que tenía como tema central un éxito de los 60 (‘Put a little love in your heart’) reversionado por Annie Lennox y Al Green. Aunque solo tuvo una repercusión moderada en el momento de su estreno, con el tiempo (y sus numerosos pases en TV) se ha convertido en un clásico imprescindible del cine navideño más recreativo (y es que no es precisamente un subgénero plagado de obras maestras).


– Para fans de Bill Murray con espíritu navideño.

– Imprescindible para nostálgicos de los 80 (amantes de la Navidad o no).

 

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