” Flores rotas “, mi viaje a la nada y ” Lost in La Mancha “
Bill Murray emprende en ” Flores rotas ” ( Jim Jarmusch, 2005 ) su enésimo viaje en busca del sentido de la vida, esta vez piensa que lo encontrará en la paternidad, uno de esos leit-motiv que marcan el paso al mundo adulto, al mundo de las responsabilidades. En su cabeza está toda la información que necesita, sabe como deben de ir las cosas para que salgan bien y cómo para que se vayan al garete, y, por supuesto, las malas expectativas se cumplen. Si no se hubiesen cumplido las malas expectativas probablemente no existiría un documental como ” Lost in La Mancha ” ( Keith Fulton & Louis Pepe, 2002 ), film que documenta el fallido rodaje de ” The man who killed Don Quixote “, proyecto que Terry Gilliam incubó durante una década, pero que las circunstancias adversas convirtieron en agua de borrajas.
Tanto Murray como Gilliam emprendieron un viaje para dar sentido a una historia ( en el caso de Murray a su propia historia ), y ambos toparon con que la vida no tiene un sentido. Constantemente me paro a pensar esto mismo, en todo este viaje que emprendemos que no tiene otro final que el sinsentido, desde luego que podemos crearnos nuestras propias perspectivas, nuestros sentidos auxiliares, y desde luego que no necesitamos de un sentido para vivir, pero la tradición mástica nos ha marcado de tal manera ( si acaso la tradición mástica no es precisamente un reflejo de esta búsqueda de sentido ) que hasta se muere por dar sentido a una vida.
El bizarro rompecorazones Don Johnston ( Bill Murray, en el mismo registro que sus últimos papeles, y con bastantes paralelismos al registro habitual de Paul Giamatti ) atraviesa la nihilista America del Norte de Jim Jarmusch con la incomunicación de por medio, limpiando viejos rincones de su mente y arrascándose llagas que nunca cierran. Gilliam inventa un mundo artificial que adosar a la Penánsula Ibérica, con tal mala suerte ( y quién sabe si no más cosas ) que ni actores, ni platós, ni tiempo atmosférico, ni tantas otras cosas le resultan propicias, su creación, que iba cogiendo forma real se vuelve a difuminar en su cerebro, esos gigantes impagables, el impresionante despliegue de efectos carnavalescos y la vez número mil que se usa el argumento de ” Un yanki en la corte del Rey Arturo “, todo vuelve a su estado mental. Y eso es lo que hay al final de todo viaje, el principio de otro, con o sin camino asfaltado, con o sin consciencia del caminante. Si ese final es el sentido mismo es algo que no me importa en absoluto, al menos cuando tengo cosas mejores en que pensar.


No sé si leerás esto porque la entrada ya tiene algún tiempo. En cualquier caso te escribo porque me ha gustado bastante lo que has propuesto. Flores Rotas me encantó, sobre todo por la actuación de Murray que desprende nihilismo por cada uno de sus poros. Está muy bien el sámil que haces con el proyecto de la Mancha que Terry tenía en mente. Por lo demás la vida es un sinsentido, debo darte la razón. Hace unos meses te habría soltado un rollo zen o quién sabe, alguna que otra teoría que le otorga un mánimo de “lógicaâ€?(va entre comillas, porque más que lógica lo que generalmente hay es una propuesta que debes tomar como tal) al sinsentido. Actualmente ando perdido y sólo puedo animarte para que sigas escribiendo artáculos como el presente.
Phanto.
Te recomiendo que leas tb estos http://cineblog.net/?s=huyendo+de+torino
(El menu aun esta incompleto pero la fecha de lanzamiento mandaba)