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Kirk Douglas cerró su mejor década interpretativa con este proyecto personal en forma de lujoso y épico peplum político-intelectual que no deja de lado las aventuras y las emociones propias del mejor Hollywood clásico; y que un joven (32 años) Stanley Kubrick (que ya había trabajado con Douglas en "Senderos de Gloria", 1957) terminó dirigiendo tras el despido de Anthony Mann. Con un presupuesto de superproducción, un reparto de lujo (Kirk Douglas se acompañó de Tony Curtis, Charles Laughton, Laurence Olivier, Peter Usinov o Jean Simmons) y un guión del controvertido Dalton Trumbo (perseguido por el Comité de Actividades Antiamericanas, logró 2 Oscars bajo seudónimo), Kubrick no pudo más que asomar su talento ante tal despliegue. Una obra maestra del cine que sigue anclada en el subconsciente colectivo como símbolo de libertad e icono cinematográfico. El film cuenta la historia de Espartaco (Kirk Douglas), un esclavo tracio, que es comprado por el dueño de una escuela de gladiadores y adiestrado para luchar por su vida. Posteriormente, Espartaco liderará una revolución contra Roma para acabar con la esclavitud. En su periplo hacia la capital se irán uniendo a su causa una multitud de esclavos y simpatizantes, hasta llegar a la batalla final en el Río Silario. Dalton Trumbo construyó un guión complejo y repleto de interpretaciones ocultas (como en la célebre secuencia de las insinuaciones de Laurence Olivier a Tony Curtis en mientras se dan un baño) que pusieron en alerta a la censura de la época por su realista aproximación a la antigua Roma, que incluía referencias homoeróticas, violencia insólita en la época, ... Por su parte, Kubrick (que tuvo innumerables enfrentamientos con Trumbo durante el rodaje, he incluso llegó a renegar el film) imprimió la pasión y la fuerza que necesitaba esta historia de insurreción al poder cargada de rabia y emoción (inolvidable el clímax final); por no hablar de que puso a su servicio su impresionante capacidad técnica y sus dotes como orquestador implacable (que por otro lado irían alcanzando sus cotas más altas en las décadas posteriores).   - Para los que quieran