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Scorsese volvió a las historias criminales de gangsters que tanto éxito le habían proporcionado (con obras maestras como "Malas calles", 1973, o "Uno de los nuestros", 1990) con este impecable y violento remake del film hongkonés "Juego Sucio" (Wai-keung Lau & Alan Mak, 2002) que se convirtió en la mejor película del año en la entrega de los Oscars; y lo hizo con su mejor película desde "Casino" (1995), dando una lección de suspense, acción y violencia con su habitual estilo enérgico y moderno (y logrando su primer Oscar al mejor director tras 5 nominaciones). El film aborda una serie de paralelismos entre la policía y la mafia profundizando en la psicología de los personajes y tejiendo un trasfondo temático complejo, sólido y ameno trufado de escenas brutales y cargadas de tensión. El film se apoya en la atractiva y típica premisa de un policía novato infiltrado (Leonardo DiCaprio) en la mafia irlandesa, la cual está liderada por el carismático Frank Costello (Jack Nicholson); a esta premisa se le añade un mafioso infiltrado (Matt Damon) en la policía, en la unidad de Operaciones Especiales que va detrás de Costello. Así el film juega a crear paralelismos y situaciones en las que se pone en peligro la condición de infiltrados de sus protagonistas. Con una serie de interpretaciones intensas y rudas (como secundarios tenemos a Martin Sheen, Ray Winstone, Alec Baldwin o Kevin Corrigan), afilados diálogos, una banda sonora a lo Scorsese (con el tema 'I'm Shipping Up to Boston', del grupo de punk celta Dropkick Murphys, como brillante 'leit-motiv' musical de la banda sonora de Howard Shore) y un guión con muchas posibilidades, la mano maestra de Martin Scorsese compone un magistral thriller policiaco con un ritmo frenético.   - Para amantes de las tramas policíacas cargadas de buenos tipos duros y malos tipos aún más duros. - Imprescindible para seguidores del histrionismo de Nicholson y la profesionalidad de DiCaprio.   FOTO DE RODAJE