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Maravilla temprana de los efectos especiales y una de las historias originales más replicadas de la historia del cine, esta revisitación del mito de la 'bella y la bestia' asombró a público y crítica con su espectacular historia de aventuras selváticas repleta de monstruos en 'stop motion', su condición de 'cine dentro del cine', una inusual historia de amor y uno de los climax finales más recordados, homenajeados y plagiados de todos los tiempos. Con referentes literarios como "El Mundo Perdido" de Arthur Conan Doyle o "La tierra olvidada por el tiempo" de Edgar Rice Burroughs, Merian C. Cooper y Edgar Wallace idearon un relato sobre la ambición y la exhuberancia de la Naturaleza desbocada que cobró vida gracias al pionero de los efectos especiales Willis O'Brien, la sensualidad de Fay Wray y a la soberbia partitura de Max Steiner. Carl Denham (Robert Armstrong) es un director de cine que contrata a una joven actriz en paro (Fay Wray) para rodar una película en una remota isla cerca de Sumatra. Una vez en la isla descubren que está poblada por una primitiva tribu que vive aterrorizada por un enorme gorilla al que llaman King Kong. Denham confiesa que sus intenciones era filmar al gran Kong, aunque todo se complica cuando la tribu secuestra a la actriz para ofrecérsela al simio. Influyente (abrió el camino a ese subgénero, tan popular en los 50, de monstruos violentos que irrumpen en entornos humanos con desastrosas consecuencias, así como de los films de Godzilla), delicioso e ingenioso espectáculo que oculta una reflexión protoecologista acerca de como el hombre intenta apoderarse de la Naturaleza, dominarla con su soberbia habitual; además de una parábola sobre la megalomanía de los 'grandes autores' cinematográficos. Una genial mezcla de géneros, maravilla del fantástico, que hará las delicias de los fans de "Parque Jurásico" y que se aseguró la inmortaliad con un argumento sencillo (que explota