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La segunda entrega de la trilogía protagonizada por Ethan Hawke y Julie Delpy nos devolvió al Richard Linklater más exitoso y acertado tras proyectos arriesgados ("Waking Life", 2001, o "La cinta", 2001) y entretenidas incursiones comerciales ("School of Rock", 2003). El film bien podría ser un remake de "Antes del amanecer" (1995), una nueva versión con unos personajes con nueve años más (si olvidamos la continuidad temporal que las une), que sigue apoyándose en una típica trama romántica (en la que también tenemos comedia y algo de drama) sobre la que descansan una serie de verborreicos e ingeniosos diálogos que se centran en los temas más variados: el amor y el matrimonio, la política y la religión, la vida y los ideales, ... Linklater volvió a los mismo personajes de una manera que suponemos inspiró (o viceversa) a su 'película-río' "Boyhood" (2014). Tras conocerse y pasar un día en Viena, Jesse (Ethan Hawke) y Celine (Julie Delpy) prometieron encontrarse seis meses después, pero nunca llegaron a hacerlo. Durante la promoción de un libro en París, Jesse se encuentra en una librería con Celine; lo que lo llevará a pasar el día paseando con ella por las calles de 'la ciudad de la luz', hablando de los más diversos temas y de lo que ha sido de sus vidas desde que se conocieron hace casi una década. El guión (en parte improvisado por los actores) refleja una mayor madurez en los personajes (que pasan de veintitantos en la primera entrega a treintaitantos), pero también cierta pérdida de idealismo y de magia. Parece imposible que una conversación de hora y media entre dos 'amantes' pueda verse sin empalagarse, pero "Antes del atardecer", como ya hiciese su precedente, logra que el espectador empatice con esta conversación que recorre los tópicos habituales pero también gusta de pisar terrenos menos convencionales.   - Para los que saben que el cine imita a la vida. - Imprescindible para los que odian el cine romántico, pero quieren quitarse los prejuicios.   FOTO DE