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Antes de triunfar internacionalmente gracias al inabarcable drama histórico-fantástico "El Arca rusa" (2002), el realizador soviético Aleksandr Sokurov ("Spiritual voices", 1995, o "Solntse", 2005) ideó una trilogía en la que profundizar en las relaciones familiares y los dramas que surgen a partir de estas. La primera entrega fue este sobrecogedor estudio de la relación materno-filial (la trilogía continuó con "Padre e hijo", 2003, y finalizará con "Dos hermanos y una hermana", aún sin fecha de estreno) que en menos de hora y media consigue deslumbrar al espectador más paciente (puede resultar un tanto lenta y contemplativa para los más ansiosos) con una serie de bellos encuadres herederos del paisajismo psicológico; y confeccionar un retrato de los personajes tan emocionante como trascendental alrededor de la maternidad, la enfermedad, la vida y la muerte. El film se sitúa en una casa perdida en el campo, donde un joven (Aleksei Ananichnov) se dedica a cuidar de su madre (Gudrun Geyer), la cual está muy enferma. Juntos pasean por los idílicos campos recordando los tiempos pasados. Aunque el argumento es esquemático y el estilo de un estatismo que puede exasperar (los movimientos de cámara son casi inexistentes), Sokurov usa algunos recursos estético-narrativos como distorsionar la imagen grabando el reflejo de espejos cóncavos y convexos o pintando directamente las lentes para alterar los colores de los planos, convirtiendo el film en una especie de ensayo existencial sobre los aspectos pictóricos del medio cinematográfico; sin abandonar, claro está, el gusto por las temáticas profundas y simbólicas que ha caracterizado siempre al cine ruso (donde la filosofía ha campado a sus anchas desde los tiempos del marxismo cinematográfico de Eisenstein). Con solo dos personajes/actores, Sokurov se basta para crear una de las últimas obras maestras indiscutibles del cine ruso; una poesía trascendental, profunda y bella (alejada del realismo óptico), a la maternidad, a las relaciones humanas y a la inseparable dualidad de la vida entre la fragilidad y la gravedad.   - Para amantes del cine contemplativo y profundo. - Imprescindible para


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