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Como si de Alfred Hitchcock se tratase, eligiendo novelas para adaptarlas al cine (novelas mediocres convertidas en clásicos indiscutibles del cine de entretenimiento, del mejor cine de entretenimiento, pero de entretenimiento, no es un cine de tesis joder), el otro día así de la estantería de un videoclub (esos putos antros infectos de mierda putrida, en los que, increíblemente, después de mirar cuatro o cinco estanterías sólo te dan ganas de coger una película, o ninguna) la versión extendida de “Apocalypse now” (enterrada entre Jackie Chang, Steven Segal, cine de terror oriental (ya hablaremos) y comedias con el babas de Billy Crystal, o Mathew McConagh…, Edward Burns, …).

“Apocalypse now” es una de esas películas que un servidor siempre ha considerado perfectas, una historia con crítica social, moral y política, acción justa y técnicamente impecable y, como concepto fundamental, un trasfondo de filosofía nada barata y de muestrario de la futilidad (y a la vez importancia capital) de la existencia humana. En definitiva la película redonda que todo director querría hacer. Y recordemos los dos años de rodaje en plena selva de Vietnam, envueltos en escándalos varios, drogas en cantidades industriales, enfermedades, excesos económicos, locuras y demás dosis de mitificación fílmica. Pero al ver este “Redux”, ideado por Coppola, la perfección antes nombrada se merma en cierto modo, a mi entender por culpa de la escena de los franceses, me gusta (e incluso la considero necesaria) la conversación en la mesa entre los franceses y el capitan Willard, todo ese mosaico político que proponen faltaba en el primer montaje. Pero el rollete amoroso posterior con música romántica entre Martin Sheen y la viuda francesa (que no es Meryl Streep por poco) me parece que sobra, no es que estropee toda la película pero la redondez perfecta se ve interrumpida por un bache prescindible. A la hora de introducir material adicional Coppola debería haber dejado esta escena en el tintero (del que nunca debió salir) pues en el desencanto de Willard hacia el mundo no tiene cabida el amor (que ni siquiera sentía por su esposa), lo máximo que podría buscar en una francesita (a la que ni siquiera conoce) es lo que buscan los soldados con las conejitas de Playboy (y sin embargo nos muestran la escena como salida de “Love Story”). Menos mal que en DVD puedo saltarme esa la escena de cama para ponerle un 10 en vez de un 9. Ciao.

 

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